Archivos Mensuales: octubre 2015

HIPSTÉR-ica……

FullSizeRender (2)Estoy completamente  Hisptér-ica, llevo varios meses intentando ubicarme en alguna tribu urbana de esas que andan paseándose por la ciudad.

Si ya me costó bastante situarme en mi propio yo, lo de encontrar “mis iguales”,desde la frivolidad de la estética, está siendo aún más complicado.

Cuando yo era joven, quiero decir más joven, las cosas iban más despacio y los grupos se ubicaban entre los jóvenes, porque al entrar en la edad adulta, te diluías en lo común.

Yo recuerdo  que estaban los underground (los transgresores), que lo componían l@s GRUNGE, cuyo término “grunge” proviene de una pronunciación relajada del adjetivo “grungy” (sucio) y l@s MODS ,que vienen de la palabra moderno. ParecíanTip@s fantasmagóricos y lúgubres, que se movían, casi levitando, por las ciudades.

Otro colectivo eran l@s rocker@s , dentro de estos, estaban l@s ROCKERS, que lo componían los de toda la vida  y l@s HEAVYS, algo más “duros” .

También pululaban en aquella, l@s  PIJ@S, y su subgrupo de imitador@s, que a través de su vestimenta de marcas, hacían obstinación de cierto nivel adquisitivo ( lo tuvieran o no).

Y finalmente los “OTR@S”, en el que podíamos situarnos sin ningún problema el resto de la juventud, es decir, la única diferencia entre todos era la forma de vestir y los gustos musicales.

Cuando entrabas en edad adulta, o te ponías a trabajar, había un grupo muy característico que eran l@s YUPPIS, consecuencia de aquellos JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados), obsesionados con el dinero y la posición social ,cuyo exponente de máxima codicia eran los sharps (tiburones en inglés) y, luego,  el resto, que cuando pasábamos a la edad adulta y “responsable”,dejábamos las estéticas diferentes para la “jóvenes “, marcando claramente la brecha de los años.

Estos eran los principales, aunque seguro que se me olvida alguno.

Pero esto fue en el siglo anterior, que suena fuerte, pero en este, ya no hay diferencias tanto en la edad real, como en la que tú te sientas y el florecimiento de tribus, casi todas urbanas, han hecho que surjan nuevos colectivos, que aunque intentan no formar parte de ninguno, porque esa es su esencia, terminan aborregándose como casi todas estas tendencias diferenciadoras. Hoy  nos encontramos con:

L@s MILLENNIALS, dignos herederos de los JASP, nacidos entre las décadas de 1980 y 1990. Son auténticos nativos digitales, es decir, que crecieron con la tecnología y están familiarizados con la comunicación, los medios y las plataformas virtuales. Su mentalidad es “‘vivir la vida”, porque han visto a sus  padres que trabajaban solo para ganar dinero y obtener un buen puesto en una empresa. Tienen confianza en sí mismos, están conectados con el mundo y abiertos al cambio, creen en la evolución como la única forma  de sobrevivir.

L@s HIPSTER, tienen gustos relacionados con  lo vintage (Cosas viejas, que no antiguas,  que aportan valor), lo alternativo y lo independiente. Están en contra de las convenciones sociales, rechazan la cultura comercial predominante, son más localistas, prefiriendo, por ejemplo, la comida orgánica, además de beber cervezas de elaboración artesanal. Visten de modo extravagante, combinando prendas de ropa de estilo moderno y vintage. En los hombres es muy habitual la barba poblada muy cuidada y en las mujeres es una tendencia visual  algo andrógina. Suelen vivir en las grandes ciudades del mundo.

L@s PREPPY,  son los pijos de toda la vida y cuyo origen está en la forma de vestir de los alumnos de élite de los institutos norteamericanos. Se basa en prendas muy clásicas, sobrias y bastante cómodas con un toque deportivo. La mayor parte de los diseños están inspirados en el mundo náutico, como las rayas marineras y los colores  rojo, blanco, azul y amarillo. También forman parte de la cultura tecnológica actual.

L@s  NORMCORE,  surgieron en Nueva York  ,cuyo dogma  se centra en regresar a lo básico. Visten con polos de algodón,  pantalones sueltos, zapatillas , en general, ropa muy cómoda. Según el portal Vice, “Normcore” es caer en el pecado de ser “común y corriente”, vamos que los que antes eran los “otr@s” ahora pasan a tener nombre propio.

Estos son los nuevos, que aún subsisten con los que sobreviven, como son lo YUPPIS , que ejercen sus profesiones y tienen ingresos medios y altos. Término, en la actualidad, muy peyorativo  para definir al profesional joven, exitoso, arrogante, que habitualmente tiene malas relaciones familiares. Aunque posee habilidades tecnológicas, sólo desean obtener objetos que signifiquen lujo y ostentación.  Viven con mucho estrés laboral y tienen afán desmedido por mantener su poder adquisitivo

Y a todos estas se suman las menos glamurosas de los CANIS y las CHONIS, que son como los gremlins que se multiplican cuando les echas, en lugar de agua, programas, tipo gran hermano, viceversa, Gandía shore,etc . Se distinguen por su  look chabacano, su forma de hablar a gritos utilizando muchas palabrotas, jactándose de su incultura. Estos grupos conviven con los  clásicos y con otro más, que con la crisis han crecido exponencialmente: los Perros-flauta, que merecen mención aparte

Los PERROS-FLAUTAS, sí que tienen una estética impactante y son los que aun considerándose más transgresores, siguen a pie juntillas el manual para ser un Perro-flauta que cuida (esto es de forma irónica) tanto el aspecto físico, como el ideológico. Y que han abierto sus puertas a todas las edades, véase los yayos-flautas. Pero de este grupo en proliferación mejor  lo hablamos otro día.

Cómo no escribo los suficientemente rápido, mientras terminaba este post acaban de llegar los últimos, los MUPPIES, término  inventado  al unir “millennial” y “yuppie”. Son aquellos que se esfuerzan para conseguir el éxito laboral, más por satisfacción personal que por una buena remuneración. No conciben la realidad sin tecnología. Trabajan en lo que les gusta, son solidarios y adictos a las redes sociales (principalmente Instagram y Facebook), pero su verdadera pasión es el deporte y la salud. Entre sus hábitos está el reciclaje y el cuidado del medioambiente. Cuentan con una buena formación, generalmente con estudios superiores, dominan 2 idiomas, incluso 3, han estudiado en el extranjero y poseen algún que otro master. En cuanto a su estética, visten de firma e imponen su estilo informal, pero sin seguir ninguna tendencia y son ‘fans’ de los jeans de última generación

Entre los Hispter, Millennial , underground, normcore, etc  me estoy volviendo un poco hippypollas asi que  creo que lo voy a dejar aquí, ¿ os veis dentro de alguna “tribu”?

Acábate el cuento.

Ya somos buenas, algunas bellas otras no; algunas con cierta resistencia y otras encantadas, no en el sentido onírico sino en un estado.  Los cuentos ya tienen otro final: Las Madrastas somos las otras madres de los hijos de nuestrasFullSizeRender (1) parejas.

En estos tiempos en el que el concepto de familia ha evolucionado tanto, que casi es imposible buscar acepciones para todas las nuevas situaciones creadas, la nomenclatura es tan amplia que a veces no sabes realmente  de que  estás hablando : Constelaciones familiares, familias patchwork, familias reconstruidas,

Yo a la mía la llamo Familia desestructurada FELIZ, pero no siempre fue así… desde el principio las hijas de mi segundo marido me trataron como la mala del cuento, aunque la exmujer de mi pareja siempre entendió mi situación y ambas respetamos nuestros papeles, gracias a eso, fue algo más sencillo. Tengo amigas que las ex las han hecho la vida imposible y todavía andan luchando por la estabilidad de su nueva relación.

Es muy difícil diseñar un modelo estándar para todo el mundo y que funcione. La paciencia, el respeto, superar los celos de todas las partes implicadas, el no intentar suplantar ninguna figura, sino crear la tuya propia es muy importante y por encima de todo está el AMOR.

Pero este amor parte de situaciones completamente diferentes, las familias biológicas, normalmente empezaron con amor, estas nuevas familias surgen después de una pérdida (divorcio o muerte). Eso, claramente, hace que el punto de partida esté algo viciado y obviamente esto marcará las relaciones entre la madrastra y los hijos de su nueva pareja. Todos están heridos emocionalmente, el punto de partida es una ruptura previa. No es nada halagüeño, pero se puede conseguir trabajando las relaciones y los vínculos de amor, con una mezcla de paciencia, respeto en todos los sentidos y muchísimo cariño.

Los expertos hablan de un periodo entre dos y cuatro años  para que esas heridas cicatricen, para que los lazos de esa nueva familia se refuercen y sobre todo para que todos se adapten. Pero esto depende de muchos factores: si ambos aportan “mochilas”. (hijos de las otras relaciones) o sólo uno, si las rupturas anteriores fueron rupturas desagradables o se hicieron de manera tranquila, los ex de cada uno, las edades de los hijos, etc…

Para mí fue muy duro al principio, trataba de darlas confianza, las respetaba pero notaba su rechazo hacia mí, me veía como la prueba clara de que sus padres ya nunca volverían a estar juntos, como si yo tuviera algo de culpa en todo ello. Luego me di cuenta de que realmente el enfado de sus hijas no era contra mí, sino por su nueva realidad y eso, lo he entendido mucho tiempo después.

Jamás pretendí ser su madre ni siquiera su amiga, pero sí que quise que me respetaran y respetarlas. Yo también aportaba un niño a la familia, que al principio rechazó con contundencia a la persona con la que debería compartir el amor de su madre.

Ahora, ya superada este etapa, personalmente creo que el  secreto  está en intentar que sean felices y que sientan que hay una nueva familia que no suplanta a nadie, en la que el amor puede ser igual. Hay que establecer nuevas reglas para este lío familiar, yo las empecé a tratar como y digo COMO si fueran mi hijas, para que no hubiera distinción, intenté empezar a escucharlas y aunque a veces me dolía mucho lo que me decían siempre intentaba ponerme en su lugar. Lloré mucho y estuve a punto de tirar la toalla, porque nadie estaba cómodo con nuestra relación

Pero lo que al principio fue un problema la relación entre ellos (los hij@s) fue la solución. Entre ell@s surgió un “amor diferente”, se empezaron a llevar  como hermanos, se echaban mucho de menos cuando no convivían y  no se soportan cuando pasaban tiempo juntos. Empezaron a quererse al principio  como primos y  después de 5 años de relación  ya se empiezan a quererse como hermanos. Y eso fue lo que hizo que todo se normalizara.

En mi caso, la solidez de nuestra relación actual, ha podido superar casi todos los obstáculos de este arduo camino y hemos conseguido que nuestros hijos tengan el concepto claro de que ahora somos una constelación familiar, que ellos tienen dos abuelos por parte de padre, de madre, de padrastro y de madrastra. Que la familia no surge de la sangre, sino del AMOR.

La conclusión de todo esto, es que también en estas situaciones hay grandes diferencias entre ser Madrastra y ser Padrastro. ¿Por qué para nosotras es más difícil ser madrastra que para ellos ser padrastro? Aquí está claro, que una vez más, la cultura social nos ha predispuesto para esa imagen de envidiosas, malvadas y rencorosas, como poco. Estamos estigmatizadas, además a esto, hay que sumarle el aún mal reparto de roles entre mujeres y hombres, que nos hace ser las mamás tradicionales, pero sin ninguna autoridad ni moral, ni jerárquica, porque ¿Quienes somos realmente las madrastras? ¿ Las brujas que con subterfugios han arrancado a sus padres de sus verdaderas mamás y que anhelamos su juventud y lozanía? Hasta en esto hay sexismo.

Hoy puedo decir que somos una FAMILIA, quizás diferente, pero FÉLIZ. Nos queremos y aunque nos falta mucho por andar, en este cuento, si te lo acabas, la madrastra no es la mala , es la otra madre de las hijas de mi marido.