Todas las entradas por Carolina Barriopedro

Acerca de Carolina Barriopedro

HEALTH for my Body MINDFULNESS for my Head FREEDOM for my Soul FEELINGS for my Heart

Las palabras que me BORRAN

Oí gritar mi voz interior que agonizaba con palabras cadenciosas embadurnadas de nostalgia.
Me bañe en esperanzas de poder olvidar lo bueno, y también lo malo, para no sufrir el tedio de los recuerdos.
Buceé en la procrastinación para no llorar por los logros acomplejados y las vivencias mal resueltas.
Me rebocé en los barros de la mediocridad de la envidia ajena con un masoquismo perpetuo de melancolía.
Me ahogue en el paroxismo de estos sentimientos que estallaban sin control en mí.
Y empecé a borrarme….

Fui consciente de la tormenta agónica que pululaba en mi cuerpo.
Supe discernir que cuando mueren las emociones de cualquier tipo se acaban las ilusiones.
Percibí que cuando matas los sentimientos apócrifos que se te atribuyen, dejas de ser eso que proyectabas negativamente.
Encontré una nueva entonación que me aportó fuerza, energía y vitalidad renovada.
Aporté matices íntimos que la vistieron de actitud, carácter y estilo propio.
Esbocé mi silencio meditabundo y empecé de nuevo: Renovada, vitalista, serena e ILUSIONADA.

Llamó el silencio a mi alma, porque me empezaba a borrar y ahora me vuelvo a dibujar pergeñando líneas claras en esta silueta esperanzada
Me volví a escuchar y me dejé fluir….
Y dejé de borrarme

Es curioso que en occidente hablar poco se puede interpretar como no tener mucho que decir, en cambio en oriente ocurre lo opuesto, para ell@s el silencio es activo, indica introspección, encuentro con la voz interior, búsqueda.

Quien calla, tiene el poder, quien habla queda encadenado a sus palabras. El silencio nos ofrece eso, poder escucharnos a nosotr@s mismos, oír nuestra voz interior que a veces es más sabia que la que escupimos fuera, aunque más cobarde, porque muchas veces se parapeta dentro, sin la valentía de expresarse.

Todos los años durante el periodo estival reflexiono. Para mí, lo he comentado otras veces, el año empieza con el “cole”, con energías renovadas e ilusiones. Además este 2019 ha sido especialmente duro, sólo, lo saben los que han deseado saberlo y especialmente compartirlo.

Es verdad que el 2016 fue un año tremendo, sin embargo no perdí la voz, en este 2019 poco a poco según ha iba reptando el tiempo, varios acontecimientos me fueron encaminando a borrarme y perderme en un silencio roto. Es verdad que me han hecho crecer como persona, sin embargo también me proporcionaron un menguamiento de seguridad en mi misma y de confianza en los demás. Fui desapareciendo lentamente, cada día se evaporaba una línea de mi vida. Adelgacé de sentimientos bellos para mí.

L@s ignominiosos de siempre me castigaban con los látigos cargados de exigencias y mezquindades desde la atalaya del empoderamiento, que yo permití. No estaba deprimida, ni siquiera triste, simplemente me anulé.

Hasta que ya no fui. Desaparecí por completo. Sin apenas darme cuenta. Nadie vino a rescatarme porque debía hacerlo sola. Sin embargo, ell@s, l@s que siempre están, restregaron sus toallas de comprensión en mi cuerpo, arrastrando la inmundicia  con sus esponjas del amor.

Me di cuenta que hacía tres años me había instalado en el pisito del CORAZÓN. Loft precioso, amueblado únicamente con emociones, decorado de edulcoradas sensaciones. Estaba cómoda, pensé, sin embargo, no tenía terraza en la que contemplar la realidad. Sentir el frío del invierno de la maldad o el calor de los que te quieren realmente.

Tras este verano, decidí que quería volver a cambiar de vida y me mudé. Interiormente llevé mis trastos al ático del cuerpo: la CABEZA   un lugar mucho más amplio, con mucha perspectiva, y repleta de habitaciones desbordantes de decisiones, decoradas en tonos eclécticos, a veces regios, a veces banales. Equilibradas de pintura del alma al gotelé que caen discurriendo por el cuerpo para templar.

Así que instalé tarifa plana de amor a los que me quieren y llamadas a cobro revertido de indiferencia a los que me dejaron ir. Me silencié para pensar, para escucharme. En lugar de coger el ascensor decidí hacer la mudanza por las escaleras. Subí y bajé constantemente. Amenizaba el camino con un dialogo interior que me enriqueció y el silencio estentóreo me entregó el ruido de la calma, de los pensamientos no escuchados, que alimentan lo mejor de cada uno.Meses de viaje a las profundidades embarradas.

Ahora ya sé que puedo entrar a vivir. He cambiado muchas cosas. Empiezo de nuevo de manera literal. Me despido de la mediocridad, de las palabras malvadas, de las envidias enquistadas. Cambio de actitud ante la vida y ante algunas personas, evoluciono en la forma de ver las cosas y de percibirlas. También me muevo a otro trabajo y dejo de escribir en este blog.

Las BURBUJAS DE KAROLA lleva 5 años en marcha, he tenido cerca de 40.000 visitas. Creo que es el momento perfecto de “move on” (seguir adelante). Me ayudó a derramar muchas lágrimas en forma de palabras. Sin embargo ese silencio revitalizador que abandero en estos últimos meses, me ha hecho replantearme dejar de publicar, de momento, aun estando en la cima de las visitas.

Me encuentro en otro momento vital, más íntimo, que no deseo compartir epistolarmente.
El silencio regurgita en mí, produciendo esas burbujas de Karola repletas de historias que quedarán “latentes” hasta la siguiente parada.

Se despiden los amantes desgarrados por el desamor de uno de ell@s, se despiden los amig@s sabiendo que se volverán a encontrar y también se despiden las palabras. En mi caso porque ya no consigo que aleteen cerca y los recuerdos se han comenzado a disipar.

En estos años ha entrado tanta gente en mi vida que olvidé filtrar la entrada. Aprovecho esta ocasión para dar salida a muchos de ell@s, a los que no me sirven, no me aportan, no me quieren y en el fondo tampoco se quieren a si mism@s.

Me voy al mismo tiempo que Juego de Tronos, serie que, además de admirar, me siento identificada, porque yo también transité por Invernalia, me caí desde mi torre de cristal quedando ciega de la gente que realmente me apreciaba, tuve mi boda roja (le perdí a él) nacieron los dragones de la inconformidad, libré mi batalla de los malvados muertos despojados de bondad y tuve que matar la voz que más quería para salvar a los demás.

No comparto lo que dijo J.M Barrie (creador de Peter Pan) “Nunca digas adiós, porque adiós significa irse e irse significa olvidar”. Yo no quiero olvidar, ni que me olvidéis, pero si transformarme, evolucionar y caminar sola para aprender mejor.

Voy hacer un back up (pero sólo de lo bueno), luego resetearé mi disco blando( el de las emociones mal entendidas y sentimientos dependientes) y me cargaré nuevas aplicaciones( como por ejemplo serenidad eterna) y también instalaré un GPS para localizar a l@s gilipollas antes de que entren en mi vida.

Aquellos a los que quiero seguirán en mi vida mediante quedadas, para aquell@s a los que no tengo más remedio que soportar cambiaré mi forma de gestionarlos y aquell@s que me sobran ya están fuera de mi vida (durante estos meses he hecho test de la amistad y lo han pasado poc@s)

Muchas gracias a tod@s mis lector@s, no sólo a los que habéis percibido amor en mis palabras, sino a los que os he despertado sentimientos de odio o menosprecio, porque no os he sido indiferente. Las personas positivas tenemos eso, sumamos, así que mi fórmula secreta es

AMOR (que siempre es eterno) + ODIO (que es efímero)= FORTALEZA .

Hoy es 30 de septiembre del 2019, un día muy especial y algo triste, excelente momento para deciros:

“Hasta el siguiente INSTANTE VITAL”,(de momento dejo de publicar) me marcho un rato a EMPEZAR DE NUEVO 

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Elijo parar los RELOJES para SIEMPRE

Pues llegó otra vez mi efemérides y como siempre vuelvo aprovechar para escribir el último post hasta después del verano. En esta ocasión, para no ponerme muy intensa por el inexorable paso del tiempo y escuchando una canción preciosa https://www.youtube.com/watch?v=3MUfumQD1k0, que se titula “you can stop the clock” (puedes parar el reloj) porque es exactamente lo que necesitaría ahora mismo,  parar de una vez el maldito reloj para no “hacerme mayor”. Así con todo este revolutum interno, he decidido que en lugar de martirizaros con miles de pensamientos cruzados por mi mente cuando llega mi cumpleaños, os voy a REGALAR un relato a tod@s vosotr@s. como comienzo de este verano. (empieza triste, sin embargo …… tiene un final feliz)

Quise DESAPARECER, pero no PERECER

Deseé AMAR, pero no QUERER

Ansié LIBERTAD, pero no SOLEDAD

Soñé con ÉL y TE encontré

Era junio y aún no habíamos decidido dónde ir estas vacaciones . Teníamos cierto hartazgo de nuestra vida en pareja, llevábamos más de 10 años juntos y ya no había nada que nos sorprendiera del otro. Estaba tremendamente deprimida porque no lograba tener pensamientos alegres sobre mi vida.

 Cada día al levantarme me preguntaba lo mismo ¿Cómo NO me siento hoy?, por si pudiera tener una respuesta optimista, positiva o al menos que no me hiciera sentirme tan vacía.

 Diariamente sentía que me aburría la vida . Me resbalaba en ella y terminaba en ese suelo pegajoso de desesperación .

 No era exactamente tristeza ni dolor, no sufría, sólo me aburría muchísimo y eso que siempre había sido una despreocupada hedonista.

 Notaba que me iba borrando, me disfrazaba de otros, me iba diluyendo poco a poco,  desapareciendo en el agujero de la rutina .

 En los últimos meses, sólo tenía ganas de vomitarme, que me fagocitara el entorno, ya no me quería comer la vida, tenía algo así como anorexia emocional. Me daba pereza vivir, me sentía tan cómoda sólo sobreviviendo…

 No se porqué elegí ese día, el 27 de junio decidí que tenía que ir de viaje a pensar sobre lo que realmente quería para nosotros, aunque luego descubrí que lo que necesitaba realmente era saber lo que quería para MI.

 Hice una maleta con dos o tres conjuntos, una chaqueta vaquera, muchas cremas, un pijama y un par de bikinis. Y contraté por internet un vuelo lo más lejos posible. Sidney fue mi destino elegido.

 Tardé más de 24 horas en llegar y una vez allí me senté en el aeropuerto y me puse a mirar destinos que me alejaran aún más. Encontré un vuelo a Port Vila en las Islas Vanuatu. Que según la publicidad era uno de los  lugares más felices del mundo. Jamás había oído hablar de esas islas, sin embargo me parecieron lo suficiente lejanas de mi lacónica vida que compré otro billete allí.

 En el vuelo pude comprobar que casi todo eran parejas que iban a las islas a pasar unos días de amor en sus playas y sentí cierto deseo de llamarle y decirle que me había equivocado y deseaba verle. Pero no lo hice. Jamás me arrepentí.

 No recuerdo como le conocí, quizás siempre estuvo allí esperándome. O estaba escrito en nuestro destinos encontrarnos. Nunca quisimos saber nuestros nombres de verdad , Decidimos adoptar nombres aborígenes australianos, su país de origen, él elegió Heng (eterno) y yo Aremi, que significaba mágica.

Tampoco hablamos nunca de la razón por la que estábamos allí. Ambos supimos que lo nuestro podría ser para siempre en nuestro corazón, sin embargo temporal en nuestra cabeza y aún así quisimos vivirlo.

 Estuvimos todo el verano, recorriendo las islas: Tanna, Efate, Espíritu Santo, Pentecostés, Malekula, Ambrym,etc. explorándolas, perdiéndonos por sus playas desiertas, dándonos baños en sus famosos blue holes, parándonos en algunos poblados para comprar fruta fresca y observar cómo vivían sus gentes. Empapándonos de su cultura y tradiciones completamente diferente a las nuestras. Haciámos el amor  a todas horas, a veces de forma dulce, otras de forma salvaje, a veces torpemente en cualquier sitio. Otras tumbados en la playa impregnándonos de romanticismo en los atardeceres. Vivimos el calor latente del volcán, arañábamos la selva perdiéndonos por ella. Bailábamos reggae en sus chiriguitos de playa, presenciando fiestas tan diferentes como el Festival de la Circuncisión. o bebiamos Kava al anochecer, Jugo de efecto narcótico que nos relajaba y nos sumía aún más en esa extraña y relajante felicidad. Practicamos miles de deportes: senderismo, barranquismo, kayac, buceo . Realmente “intentamos parar el reloj”, y como decía la canción:

 Cada vez que hablas puedes parar el reloj para siempre,  escucha lo que te digo, para los relojes por ti y por mi , escúchame otra vez, páralos para SIEMPRE.

 Sin embargo, ninguno de los dos fuimos capaces de pararlos y llegó el día en el que teníamos que volver a nuestras vidas, no las que dejamos sino aquellas nuevas que comenzaban.

 El último día entre sollozos silenciosos, miradas perdidas y eternos abrazos inundados de besos de despedida,  hicimos unos dibujos en la arena, siguiendo una tradición y práctica artística y ritual en Vanuatu, reconocida por la Unesco. Lo hicimos usando el alfabeto Avaluli intentando decirnos que nos amábamos. Fue inspiradoramente bello y demoledoramente triste.

 Volví a España. Nunca más volví a saber nada de HENG , aunque se quedó eternamente dentro de mi. Nada volvió  a ser lo mismo. Mi novio se había ido ya de la casa. Yo, evidentemente, había perdido el trabajo. Había cambiado. Le había encontrado a él y eso me hizo darme cuenta de quién era yo realmente. Esa terrible constelación de sentimientos encontrados, en una espiral aleatoria de cuestionarme. Esos primeros días de mi llegada viví oleadas de terribles tormentas de decisiones ventosas, lluviosas y pegajosas. Empecé mi vida de nuevo, sin embargo elegí otro rumbo, elegí elecciones y no selecciones, elegí caminar deprisa, pero sin estrés. Disfrutando del paseo, parándome de vez en cuando para tomar aliento. Continuar sin más destino que el que me hiciera feliz en ese momento.

Quise DESAPARECER, pero no PERECER

Deseé AMAR, pero no QUERER

Ansié LIBERTAD, pero no SOLEDAD

Soñé con ÉL y TE encontré

 Al desaparecer, amar, encontrar la libertad y tenerte a ÉL,

 supe finalmente quien era YO y empecé a QUERERME.

 ¡ Espero que os haya gustado. Por el AMOR y por la FELICIDAD ( me he puesto un poco tierna. FELIZ VERANO A TOD@S os deseo que podáis vivir alguna historia especial ). Muchísimas gracias a tod@s aquell@s que me habéis FELICITADO.