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TO BE #MeToo or NOT TO BE #MeToo

¡Qué difícil es ser FEMINISTA en estos tiempos¡¡¡ Aunque, la verdad, es que parece más complicado aún ser hombre en estos días (ya habrá alguna que salte, con aires revanchistas: -ya era hora…-).  y sobre todo en EEUU, que ha llegado el movimiento tarde y como siempre algo histriónico.

Bromas aparte lo que si deseamos, casi tod@s, es que l@s machistas (porque no es exclusivo de hombres) sean una especie en extinción.

Reconozco que escribo este post con un tufillo de miedo. No sé qué decir cuando se trata de estos temas. Pero como ya no estoy en política, me creo en el derecho de salir del armario ideológico y empezar a preconizar mis ideas sin ningún tipo de disfraz tamizado. Sin afán proselitista, pero sí respirando aires de LIBERTAD.

Soy FEMINISTA, FEMENINA y MUJER. Sin embargo, quizás por la edad, no entiendo todo este movimiento “Time’s Up” (“El tiempo se acabó“), algo tenebroso, por lo del color negro, que fue el color elegido y el mensaje que lucieron en sus solapas muchos de los asistentes a los Globos de Oro del 2018. Esta iniciativa, buenísima en contenido y algo tosca en puesta en escena, incluye un fondo de defensa legal cuya meta es llegar a 15 millones de dólares para proporcionar apoyo legal subsidiado a mujeres y hombres que han sido sexualmente hostigados, agredidos o abusados en su lugar de trabajo. Time’s Up también pide más mujeres en puestos de poder y liderazgo, así como igualdad de beneficios, oportunidades, remuneración y representación, e insta a los medios a centrar la atención en los casos de abuso en “mercados menos glamurosos y valorados”. (Algo muy necesario)

¿Qué nos está pasando? ¿Dónde está el término medio? ¿Dónde está el evolucionar en lugar del revolucionar que siempre lleva látigos de violencia? Estos días soy más francófona que anglosajona. Me encantó el discurso Oprah Winfrey, pero no terminó de encajarme la gala . Creo que pecaron de exceso de revanchismo, no atisbé “puritanismo” pero si cierto aire viciado, mucho victimismo y sobre todo, percibí algo de inquina contra los hombres. Me gustó un poco más el manifiesto de las francesas, algo más real y más latino.

Ya estarán algunas diciendo eso de que como ya dijo Simone de Beauvoir “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Alegando que aquellas que no nos situemos en estos extremos feministas, tan demodés, gritones y a veces algo decadentes, no tenemos derecho a expresarnos.

Está claro que después de verter estas declaraciones, seguro que se me tacha de mujer sometida, de esquirola por no denunciar este tipo de actitudes y un millón más de apelativos nada cariñosos que estoy acostumbrada a oír, por unas y por otros.

Lo he dicho, más de una vez, siempre me he sentido doblemente discriminada, por una parte la que todas las mujeres sufrimos, de algunos hombres (activos o pasivos) y por otro, la de las feministas más exacerbadas. Soy del 70 y nadie me va a dar lecciones sobre “estos temas” y menos aún después de lo que me ha costado durante toda mi vida llegar dónde he llegado o después de haber pateado los caminos que he tenido que transitar.  Por otro lado como mi discurso nunca ha sido violento, radical o  ideológicamente  correcto bajo ese prisma de autoridad moral,  porque  soy de derechas moderada; pues he vivido la discriminación de esas “otras mujeres” que piensan que nosotras somos meras marionetas de los hombres, acusándonos del pecado que ellas penalizan: Que no pensemos como ell@s.

Voy a contaros por qué este movimiento de #Metoo no me gusta. Una es su lado virulento, esas bromas de mal gusto sobre los hombres, esa forma de culpabilizar a tod@s porque según ell@s, se ha permitido y se han aprovechado para no perder su estatus de poder. La verdad, es que NO he oído a nadie quejarse por aquellas medidas “positivas “que se han IMPUESTO en muchas legislaciones modernas. Pero lo que más me chirría es que se haya tenido que esperar tantos años para que ningun@ de las presuntas víctimas (presuntas porque ya se ha hecho un juicio social, pero no un juicio legal de casi ninguno de ellos) lo hayan denunciado. ¿Por qué una mujer como Angelina Jolie, por poner un ejemplo,  que encarna a la mujer que dice lo que piensa, que actúa en libertad, que reconoce su bisexualidad, que narra sus tormentosas relaciones del pasado, ha estado callada tantos años ? Yo no la juzgo, sin embargo creo que debería haber actuado antes.

Esta es la razón por la que entiendo perfectamente la postura francesa. Utilizar el poder establecido para someter, aprovecharse o utilizar a mujeres es DELEZNABLE, pero el silencio es casi igual de reprochable.

No tengo más autoridad moral que otras personas sin embargo, he de confesar que cuando estaba en los veintitantos entré en una empresa a trabajar de Secretaria (tenía el CV con varios idiomas, una carrera y un par de posgrados ). Como era mujer, la mejor forma de entrar en cualquier sitio, de abrirme camino profesionalmente era comenzar como “secretaria” . Con tan mala suerte que me tocó uno de esos tantos “cerdos” de los que reza el hastag #balancetonporc  (delata a tu cerdo). Este tipejo me acosaba constantemente, primero con la mirada, luego con las palabras y finalmente un día me encerró “literalmente” en una sala de reuniones.

Al principio me hacía gracia ese pervertido juego de persecución. Me encantaba gustar a los hombres, lo que pasaba es que no sabía discernir aún, las líneas que con la edad he conseguido marcar a otros y a MI misma. Todavía era muy naif y sólo lo veía como un juego de “seducción” útil para mis objetivos, que eran conseguir ponerme en la marca de la salida de la carrera a la misma altura que mis colegas hombres ( con Curriculum peores que el mío o igual de buenos, pero con la suerte de ser varones). Esa forma de actuar era algo aprendido socialmente, eran nuestras “armas de mujer”, aunque ahora me avergüenza, sin embargo, era nuestra realidad.

-Nena, aunque seas lista si quieres llegar lejos, camélatelos-

¿Cómo acabó? El día que me encerró en la sala de juntas , haciéndome promesas de mi futuro puesto si accedía a lo que él deseaba de mí …Quizás fuera mi carácter, quizás es que aunque los mensajes machistas a mi alrededor no llegaron a calar bien en mí o a lo mejor el miedo no me paralizó.  Sabía dónde quería llegar y CÓMO, el caso es que  elegí la estrategia del ZOO:  “Montar Un pollo” “Delatar al cerdo” y despedirme a la “Chita callando”. Ese personaje no duró mucho en su puesto. No sé dónde acabó, sin embargo me siento orgullosa de haber sido la culpable de #balancetonporc  (delata a tu cerdo). No fue la primera, ni la última vez que tuve que actuar con esta contundencia. Aunque la solución siempre fue la misma. Cómo dicen los americanos es “Up-to you (depende de ti), resolver de una manera u otra un problema. El miedo bloquea, pero no exonera.

Por todo esto no entiendo por qué ese silencio durante tantos años, ¿El miedo a no poder conseguir trabajo?. Tampoco comprendo que escándalo supone no estar de acuerdo con estos movimientos, para mi “algo” agresivos. Y tampoco comparto que se opte por ese estilo “musero”:  a chica¡¡ , a grande¡¡¡ Y ÓRDAGO.

Como ya dijo en los 90 Deveneuve, (muy criticada ahora por su participación en el manifiesto francés)   “Soy feminista por experiencia, no por elección”. Aunque me tachen de cuestionar la “lucha “de otras.

La Equidad es recibir el mismo, lo que cada uno le corresponde o SE MERECE. La igualdad implica recibir el mismo trato sin considerar DIFERENCIAS. Es decir, yo creo en la igualdad jurídica en derechos y obligaciones y en la equidad en todos los ámbitos de nuestra vida.  Para mí, y esto no es un dogma, la equidad introduce un principio de justicia a la igualdad. Cómo decía la filósofa española Amelia Valcarcel “La igualdad es ética y la equidad es política”.

TOD@S tenemos derecho a opinar, denunciar, callar,  avanzar, vadear o dar marcha atrás. Si a mí no me gusta el movimiento #Metoo, no lucho menos por nuestros derechos , quizás lo hago de otra forma, porque gritar sabemos tod@s e igual que a los demás no les gusta que se banalice su “lucha” a mí no me gusta que se machaque mi “onda de buen rollo” para conseguir las cosas.

Soy MUJER de nacimiento, FEMENINA adquirido como opción y FEMINISTA por la experiencia adquirida de los años.

Espero no tener que volver a oír la soplapollez de que todos mis mensajes son artimañas para deslegitimar la lucha feminista y ahora  os ánimo:  AmigAs vamos a llevar por el mundo el movimiento de la sororidad ( Fraternidad de las mujeres). AmigOs caminad junto a nosotras o delante los que lo merezcáis o detrás si NO llegáis a lo exigido.

Me consta que la opinión vertida en este post me va a traer más de un disgusto, pero sinceramente querid@s me importa un bledo…

Pd: Pido disculpas si he ofendido alguna alma belicosa o algún corazón pertrechado. Pero estoy harta de no posicionarme. Soy feminista y he trabajado toda mi vida para conseguir la IGUALDAD entre hombres y mujeres, así como la EQUIDAD de l@s que se lo merecen por encima de l@s que la gritan o la conquistan . Quiero dejar claro que RECHAZO CATEGÓRICAMENTE los abusos por parte de estos tipejos y por supuesto que APOYO CON PALABRAS Y CON ACTOS  a estas mujeres y hombres que han sufrido este tipo de abusos de personas en las que confiaban o que estaban en posiciones de poder.

FELIZcuesta de enero ¡¡¡¡¡¡

 

 

MENÉAME que soy tuy@

Tenía el cerebro mordido de recuerdos. Mi memoria incisiva con el placer del dolor me jugaba malas pasadas, me acordaba de él como si fuera un hombre bueno y compasivo. Nunca pude sentir tanto amor por alguien. Creo que aún hoy casi quince años después no he logrado superarlo.

Le quise con lasciva permisión, le amé con masoquismo de golpes certeros por fuera y por dentro. Un día le dejé entrar en mi casa y en mi vida. Me condené para siempre. Sus puñetazos no dejaron señales, sin embargo, él me marcó el corazón con su ignominioso comportamiento.

Me llamo Antonio y fui maltratado por Ernesto, un bellezón cubano del que me enamoré perdidamente. Creí que era un príncipe negro que me colmaría de traviesos besos y de embestidas de placer. Sin embargo era un simple chapero de perversas prebendas que exigían a cambio, no sólo mi cuerpo al que sobeteó y mangoneó con lo que yo pensaba que era amor y era simple posesión, si no que también zarandeó mi cuenta bancaria, me fue infiel con mujeres que eran en realidad lo que a él le gustaba y se esnifó todos los ahorros en lujuriosas orgías de drogas y sexo.

No salgo en las estadísticas porque no es maltrato de género. Ambos somos hombres. Casi me muero si no llega a ser por unos amigos que llamé para que vinieran a sacarme de mi propia casa destrozado por fuera unos días, y roto por dentro para siempre.

Una vez le dije, menéame que soy TUYO porque ardía en pasión, pero él, lo que empezó fue a zarandearme porque creía que eso era el amor: Poseerme.

Me culpo, me arrepiento y no me perdono. ¿Por qué me siento aún así?…

Esta es una historia real (no los nombres) hace unos años tuve que ir a buscar a un amigo a su casa y sacarle de allí porque su “novio” le había pegado una terrible paliza. Le obligué a que pusiera una denuncia, que luego retiró, pero conseguí que dejara una relación no sólo tóxica mentalmente, si no físicamente terrible.

Noviembre es el mes en el que se da visibilidad a la VIOLENCIA DE GÉNERO. Aunque lamentablemente últimamente no paramos de ver noticias de esta horrible peste humana que amenaza a tantísimas mujeres y a unos pocos hombres.

Me sumo a esta repulsa con los únicos puñetazos que puedo lanzar, los de las palabras, la denuncia escrita y sobre todo el de mi apoyo incondicional para que esta Mierda de realidad se vaya exterminando con la única forma posible que es la denuncia de las víctimas y que estas generen consecuencias jurídicas y SALVEN VIDAS.

En este post quiero que se conozca otro tipo de violencia que no se encuadra en la machista y que tiene unas peculiaridades algo diferentes. Es la violencia intragénero porque en las parejas homosexuales también hay maltrato.

No es violencia de género porque por definición ésta es la que ejerce un hombre sobre una mujer y porque reside en la “desigualdad de poder histórica” entre ambos sexos. Sin embargo si es violencia doméstica (como tal está legislada) Aunque toda violencia se basa en una desigualdad de poder, la diferencia es que la de género está provocada por el sexismo y la que se ha denominado “intragénero” atiende a «infinidad de variables», desde la diversidad funcional, al nivel económico, a vivir aislado de amigos y familiares, no tener redes sociales, ser extranjero o la «lgtbfobia interiorizada».

¿Qué es la LGTB (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales) Fobia interiorizada? Considerar que que la conducta homosexual es negativa e inferior frente a la heterosexual. Mensaje que proviene desde la familia, la escuela y en todos los ámbitos de socialización, que afecta tanto a l@ heterosexuales como a l@s homosexuales. Son personas que todavía sienten vergüenza porque no se han aceptado, convirtiéndose en demasiado vulnerables, siendo mucho más fácil que sufran violencia”.

Hay otro tipo de fobias hacia este colectivo pero desde fuera hacia ell@s:

  • Exteriorizada, a través de conductas físicas, verbales o emocionales.
  • Lesbofobia, hacia las mujeres lesbianas.
  • Transfobia, hacia las personas transexuales o transgénero debido a su propia transgresión a la identidad de género.
  • Bifobia o rechazo a las personas bisexuales.
  • Plumofobia como rechazo hacia el amaneramiento que manifiestan tanto gays como lesbianas (adoptando lo que la sociedad entiende como roles feminizados o masculinizados, respectivamente).

Lo curioso de la violencia intragénero es que actualmente vive la misma situación que la que “hace treinta años tenía la violencia contra las mujeres”. Y aunque la violencia intragénero está tipificada en el Código Penal como violencia doméstica, donde no existe discriminación por orientación sexual, sí es verdad que a nivel social no hay ningún recurso específico desde la Administración

La prevalencia de este tipo de violencia, según datos internacionales, coincide con la de violencia de género, aunque el número de parejas homosexuales es inferior a la de heterosexuales y por esa razón a pesar de que en estadísticas puede ser parecido el resultado en casos reales es inferior.

Falta mucha sensibilización aún sobre este tema y sobre todo hay que superar barreras tan difíciles como la propia fobia interiorizada que ha ido creciendo paulatinamente desde que somos pequeñit@s debido al entorno social y cultural.

Termino mi post escuchando la terrible noticia de un “salvaje” que ha degollado a su niña de dos años para hacer sufrir a su mujer. Se me caen las lágrimas porque no puedo entender que una persona (quizás no lo sea) pueda hacer algo así a una criatura que solo ha podido respirar la vida inhalando inocencia y no podrá jamás exhalar ninguna otra cosa.

POR FAVOR, DENUNCIEMOS TOD@S cuando veamos situaciones así. A veces es mejor que nos pongan la cara colorada porque no hay nada a tener en nuestra conciencia una muerte.