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Las ARRUGAS son los mapas de cada vida

FullSizeRenderNo hay recuerdo de la niñez que no aparezca alguno de mis abuelos. Soy de las últimas generaciones que tuvieron la suerte de divertirse con ellos y de que nos malcriaran. Nuestros hijos no podrán disfrutarlos del mismo modo y eso me produce una pena terrible. Y si pienso en los nietos de nuestra generación, peor aún. Los tenemos tan tarde ,que si ellos hacen lo mismo que nosotros, no los podremos si quiera conocer.

Mi abuelo decía que las arrugas, son los mapas de cada vida. Hay unas mas profundas y otras más cortas o más largas. Pero cada una, si las observas bien, te cuentan un pedacito de camino andado. En cambio el corazón y el alma, no tienen ni una sola doblez, les sucede al revés y se van alisando con el tiempo. Tensándose para que todo lo que entre bueno, no salga y lo malo ni siquiera llegue a penetrar. Para todo esto, según él, tenías que vivir muchos, muchos años.

Cuando mi abuelo repasaba sus recuerdos, sus ojos se acristalaban, produciendo mil espejos que proyectaban esas imágenes del pasado, que aún recordaba. De vez en cuando, le caía alguna lagrima que limpiaba la pureza de sus recuerdos y me decía que hasta que no llegamos a su vida nosotr@s, sus niet@s ,no tuvo sueños de nuevo, porque solo contemplándonos, podría volver a desear algo de la vida.

Muchas veces cuando caminaba con él en sus paseos para pensar, que en el fondo eran para relatar, le agarraba la mano callosa de haber trabajado tanto en la vida y me hundía como el cuchillo en la mantequilla. Disfrutando del placer de sentirme segura, como si el solo hecho de conectarme con su mano, todo mi cuerpo quedara inmune al dolor, los miedos o cualquier otra sensación desagradable. Era mi cápsula de protección.

Mi abuela, en cambio, siempre parecía estar regañándome. Pero me abrazaba continuamente, dándome besos sonoros que, a veces, me avergonzaban. Yo estaba segura de que ella tenia poderes, porque solo con sus manos mágicas podía hacer pociones culinarias sabrosísimas. Nadie cocinaba mejor que ella. También podía arreglar zurcidos imposibles ya que sus cosidos eran irrompibles o podía curar heridas con vendajes de amor y besitos sanadores. Lo que planchaba no tenia jamás pliegues y toda la ropa que lavaba olía a amor. Hablaba mucho y atontaba a los fantasmas que querían llevarnos por las noches. Nos llenaba el alma de saberes tradicionales con sus relatos a rebosar de detalles. Todo en ella tenia explicación, tan sencilla, a veces, que hoy, a mis hijos se lo trasmito igual.

Mis abus me aportaron filosofía de la vida, todo lo entendían y lo verbalizaban con cualquier dicho oportuno que me sorprendía por toda la verdad que escondían. Me entregaban su sabiduría basada en su experiencia vital y nunca se equivocaban. Me daban todo el cariño que contenían sus pequeños y arrugados cuerpos, que tenían guardado, porque no supieron entregárselo a sus hijos. Por esa estúpida creencia de que la disciplina no puede confundirse con exhibiciones empalagosas de amor. Pero con sus nietos al no sentir ese corsé , se liberaron de prejuicios y ataduras.

Antes, a los abus, los visitabas los fines de semana o te pasabas temporadas en sus pueblos, pero ahora han pasado a formar parte de esas constelaciones nuevas familiares. Su papel hoy en día es aun mas importante, porque además de aportar todas esas cosas maravillosas, como son compartir sus conocimientos ancestrales, valores familiares, creencias y especialmente los vínculos generacionales, también les hemos ungido con la responsabilidad de ser Nuestr@s sustitut@s honorari@s.

Pero tienen tanta responsabilidad y les exigimos tanto que a veces les hacemos infelices. No nos damos cuenta que esa generación trabajó mucho, para sacarnos adelante y necesitan descansar. Les ponemos normas, les decimos como hacerlo, como si ellos no nos hubieran criado y sobre todo les imponemos prohibiciones. Todo aquello que nuestros abuel@s nos aportaron ,se los hemos quitado a nuestros padres como abuel@s.

Les toca mimar y malcriar y lo que están haciendo es ayudarnos en estos momentos de crisis o en las situaciones de padre o madre divorciados. Cuidan de nuestros hijos cuando nosotros no podemos hacerlos, pero con listas interminables de obligaciones que ni siquiera nosotros tuvimos . Ayudan de manera muy activa en la educación de sus nietos, porque viven y conviven con ellos.

Estos abus que soñaban con su jubilación, que tienen tantas formas de divertirse, viajes el Inserso, yoga, zumba , actividades lúdicas municipales, que además, no están mal vistas como antaño, les sacrificamos para que se ocupen de nuestros hij@s.

No solo ha cambiado el ABUELAZGO en el sentido de que antes era un derecho y ahora es una obligación, sino que además se han invertido los papeles. Los nietos están enseñando a sus abuelos cosas de la vida, como usar el ordenador o conocimientos escolares que ellos nunca recibieron, porque ni siquiera existían. Forman parte de sus vidas entretejiéndola en equipo, bidireccionalmente. Y en las que nosotros, los padres, deberíamos flexibilizar un poco para poder formar parte de esa red imaginaria que van creando ell@s con nuestros vástagos.

Estos abus después de haber sido arrastrados al cine por sus niet@s, a ver una una peli de esa de héroes que nunca mueren, al mirar a los ojos de sus pequeños rostros, son conscientes de que su INMORTALIDAD sin vistosos trajes, ni poderes especiales, perdurará para siempre a través de ell@s.

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