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El ceniciento camino de la DESPEDIDA


Para aquellos que disfrutan con el dolor ajeno, que me consta que existen, ha sido una Semana Santa terrenalmente  horrible y espiritualmente excelsa. Por eso este mes no escribí en el Blog. El 10 de abril del año pasado fue el día en el que todo cambió. Ricardo parecía que le había dado un infarto cerebral delante de los niños. Decía cosas inconexas y estaba muy muy aturdido. Como el año pasado ese día caía en domingo y tras darle un refresco azucarado mejoró, decidí llevarle a urgencias al día siguiente que era lunes y estarían los especialistas. El resto lo conocéis y termina en muerte.

Cómo ninguno de los dos éramos creyentes, él menos aún que yo, y su familia no pensó que Pelayo y yo necesitábamos despedirnos junto a ellos en ningún ritual que se organizara, lo único que me quedaba era, tras la incineración, hacer con las cenizas lo que él siempre hubiera deseado….

Cuando el me pidió que nos casáramos, lo hizo con la música de fondo de Love Actually, tumbados en nuestro sillón del salón,  dónde él siempre dijo que se enamoró de mí  en nuestra primera cita y con un precioso  powerpoint en la Televisión en la que me detallaba con fotos todos los sitios y lugares que habíamos estado juntos y  dónde se nos veía felices y con todo el futuro por delante…. al final casi de la telemática petición, justo antes de entregarme un anillo elaborado con papel plata que prometió cambiar por alguno de mayor valor económico, (cuya promesa cumplió dos meses antes de la boda). Me dijo que su mayor deseo sería viajar conmigo a la India, New York, Scheylleches, el caribe, Australia y aquellos destinos que nos hicieran disfrutar de la belleza del mundo.

Evidentemente nunca podremos hacerlo juntos, o si??????? Durante el duelo del primer mes, se me ocurrió que el mejor homenaje laico que le podría hacer sería ir a repartir sus cenizas a todos esos sitios que él hubiera deseado que fuéramos y a todos aquellos en los que estuvimos y significaron algo para nosotros. Lo metería en pequeños sobres y lo esparciría, llevándomelo junto a mí como él soñó, aunque no de la forma que hubiera querido. Emprendería el camino de mi ceniciento viaje a esos lugares soñados o disfrutados.

¿Por dónde empezar? ¿y cuándo?

Cómo nuestra boda fue secreta, el viaje de novios lo fue también, además no teníamos mucho dinero por lo que nuestro destino fue un divertidísimo fin de semana en Alicante, en la playa. Sin lujos, pero con lujuria, en secreto pero exhibiendo felicidad, con mucho amor y poca ropa. Después de eso cada cierto tiempo volvíamos algún fin de semana para rememorarlo. Por eso unos días después de su muerte en octubre del año pasado me fui a visitar a prima en Alicante y sola, ante ese revoltoso mar, empecé mi periplo del adiós. Las olas me arrancaron de las manos su grises trocitos, el Dios Poseidón me guiñó un ojo y me prometió navegar con parte de mi Ricardo en su bolsillo. Ese fue el primer destino.

Tras unas terribles Navidades, se fue acercando la fecha de su cumpleaños que era(en el primer año nunca sabes si poner las fechas que tengan que ver con la persona que se ha ido en el pasado o presente) el 5 de febrero.

En el primer matrimonio o amancebamiento oficial hablas de otras cosas, los niños, dónde te gustaría que estudiasen, cual es la de tus sueños, etc. cosas en cierto modo algo mas cotidianas. Sin embargo, en el segundo turno (tu segunda relación seria) hablas de la muerte, aunque pienses que te quedan miles de años para que te llegue. Nosotros siempre creímos que aún quedarían al menos  14.600 días (40 años X 365 días) creímos, ilusos, que al menos hasta los ochenta llegaríamos. Así que nos dio tiempo y ganas de hablar de dónde querríamos ser “entregados” .

Este año el 5 de febrero caía en Domingo, por lo que Yolanda su ex mujer y la madre de sus hijas y yo, organizamos para ese fin de semana ir a Riaza (Segovia), que es dónde él me dijo que desearía que sus cenizas se esparcieran si moría, justo en el mirador de Hontanares desde dónde se ven cuatro provincias diferentes, Madrid, Burgos, Segovia y Guadalajara. Era un finde desagradable, lluvioso, ventoso y muy triste. Ojala hubiera habido algo de nieve con sol que lo hubiera convertido en un precioso día de invierno en la que honrar la memoria de alguien. Habría sido muy bello.

Mis padres,  mis herman@s (Natalia, Virginia, Alejandro Y Pedro con su novia Cristina), las hijas de Ricardo : Ainhoa, con su novio Adrián, (que es un encanto) y Paola. Nuestra amiga Abigail que estuvo junto a él hasta el último suspiro de vida, con Héctor que nació una semana después de su muerte y no pudo conocerlo. Y finalmente las dos mujeres que le amamos , Yolanda junto a su  caballero Ricardo (casualidades del destino se llama igual que su primer marido) y yo junto a Pelayo (según mi Ricardo: “el figura”). Subimos hasta la ermita de Hontanares, en las dos únicas horas que el tiempo nos regaló una tregua y allí los tres (Ainhoa, Paola y Pelayo) esparcieron las cenizas al viento, que menos mal no daba de cara porque hubiera sido un rollo gore desagradable.

Luego todos nos fuimos a comer. Fue tan bonito que no puedo ni escribirlo, me faltan las palabras adecuadas. Me di cuenta de que Ricardo tenía una MARAVILLOSA FAMILIA DESESTRUCTURADA que habíamos creado nueva, que le mantendría vivo para siempre. Y eso me hizo llorar de nostálgica emoción.

¿Cuál sería mi siguiente escala?. Desde que ocurrió había estado intentando irme a la India, que era un destino que siempre deseé hacer sola pero nunca me atreví y luego juntos creímos que sería un viaje que nos uniría aún más. Sin embargo las cosas suceden porque tienen que ser así. Lo intenté en noviembre, diciembre , en enero hasta en seis ocasiones y finalmente la primera semana de febrero me llamaron de la agencia y me dijeron que cómo iba sola únicamente podría salir el 5 de febrero. El DÍA de su CUMPLEAÑOS. ¡Casualidad????

Tuve algo de miedo. Era un país tan lejano e intenso que aunque yo he viajado mucho sola, siempre intentaba sumarme a grupos, pero esta vez iba en busca de la paz que creía que me daría un país tan espiritual como La India. Estaba convencida que sería muy bonito  esparcir sus cenizas por el Ganges como hacen los Hinduistas.

¿Por qué es importante para los hinduistas este río? El Ganges fluye por las llanuras gangáticas del norte de la India hacia Bangladesh, desde su nacimiento en los Himalayas occidentales, en la región política india de Uttarakhand. Culmina un largo viaje de 2.510 kilómetros hasta llegar al delta de Sundarbans, en la bahía de Bengala. Para los hindúes, el río Ganges personifica a Ganga, diosa de la purificación. El mito dice que en un inicio fluía sólo por el cielo, pero el rey Bhagarathi lo hizo bajar a la Tierra para lavar las cenizas de sus antepasados. A fin de suavizar su caída, que habría aniquilado a la población terrestre, se derramó primero sobre la cabeza del dios Shiva, y goteó sobre la Tierra desde sus ensortijados cabellos. Los hindúes creen también que, si son cremados a orillas del río y sus cenizas se dispersan en él, su alma será librada del ciclo de la reencarnación y accederá al paraíso, o Nirvana.

Aunque antes de esto quería  conocer el Tajmahal, símbolo del amor eterno, en un viaje en el que tendríamos que haber ido los dos, para que me protegiera y poder cogernos de la mano mirando esa preciosidad junto a él, en el que los males de los demás se me amortiguaran en la cabeza por la felicidad que disfrutaría con él.

Así que allí fui. Engalanada con una tristeza positiva y  una melancolía alegre, adornada con espíritu aventurero, pero despojada de valentía para enfrentarme a la vida. Repleta de lágrimas no vertidas y vacía de su contacto, pero desbordante de su recuerdo.

He vivido muchísimas experiencias, cómo aquella vez que me fui sola, tras mi divorcio, con mochila a África de safaris, dónde, afortunadamente, ningún león me comió. O la otra vez, que con diecisiete años me retuvieron en el aeropuerto de Nueva York creyéndose que era una terrorista. Y otros tantos viajes con sus historias que atesoro en mi memoria. Pero esta vez estaba aterrorizada, compungida, perdida, desesperada, inmensamente triste pero feliz a la vez de haber sentido tanto amor que no se como pude soportarlo.

Lo del Taj-mahal fue alucinante, que colores y que belleza. Me sentí efímera y eterna a la vez . Nunca podría demostrarle de una manera tan increíble lo que sentía por él y tampoco Ricardo podría jamás experimentar lo que es  estar con la persona que amas en un sitio así. El viaje fue divertido, enigmático, fantástico, peligroso, demoledor, inspirador, mágico, intenso…..

Otra vez la casualidad o la alineación de los planetas propuso que el día que tenía que visitar el Ganges, en el que podría hacer mi pequeño ritual, fuera el 14 de Febrero. ¿Bonito verdad? Aunque al guía le resultó extraño que una occidental hiciera una cosa así. Alquilé una barca al amanecer.  Con la puesta de sol brillante, acompañada de un tímido sol, escuchando  la música de los religiosos de fondo con sus cánticos envolventes y agónicos. Con  la mirada perpleja de los turistas y ataviada con un shari occidentalizado con una pena inmensa pero una paz mayor y un dolor masoquista que me recorría el cuerpo haciendo sentir y vivir el momento, abrí la cajita de mármol negro que había comprado en Agra, llena de las cenizas que traje en un vulgar sobre desde España.  Y con lágrimas en los ojos y suspiros en el pecho le entregué al río el regalo que le hacía a mi marido por el día de los enamorados y susurré la promesa de no volver a celebrar con nadie ese día, porque sería siempre para él.

Este viaje no me ha cambiado tanto como pensé, pero si me ha hecho aceptar aún mejor la realidad. Él no está , hay que seguir. Hay días que no soporto estar sin él, sin embargo se que puedo hacerlo, se hacerlo y quizás con el tiempo aprenderé que las cosas son porque tienen que ser, no sirve de nada negar lo que te sucede en la vida. Hay que continuar, pero no fatigada, sino con fuerzas. Lo que sí me ha servido es para darme cuenta que no hay nada más importante que vivir la vida, gozarla y disfrutarla, no sobrevivirla simplemente. Hay que inhalar todo lo bueno de ella y exhalar toda la mierda que seguro  irá apareciendo.

Mi siguiente destino será Nueva York, espero que el rollo “Trump” no me prohíba llevarme mi sobrecito para esparcirlas en la isla Ellis o si tengo ovarios lo haré en el Empire State. Me gustaría viajar con Pelayo, porque creo que sería bueno también para él que nos despidiéramos los dos juntos.

Quizás me lleve un tiempo hacer todo esto, o quizás en unos meses pueda terminar con mi despedida , pero lo que sí he hecho ya es EMPEZAR DE NUEVO. Él me enseñó amar y ahora que lo aprendí bien voy a intentar hacerlo con todas aquellas personas que están junto a mí y aquellas que no lo han estado,se quedarán fuera para que no me hagan más daño.

A los pocos días de morir, me entraron a robar en casa y profanaron las cenizas de Ricardo, metieron las manos en la urna y dejaron marca de los dedos. Cuando llegué y ví eso sentí  que fue una de las cosas peores que viví este año. Así que cuando un@ toca fondo sólo queda rozarlo e impulsarse hacia arriba. Os contaré cuando lo termine, pero el resto de mi periplo  deseo que sea íntimo.

Gordi, cómo te echo de menos¡¡¡¡

Pd: A su padre y a su madre les entregué dos urnas con parte de las cenizas para que ambos tengan un sitio dónde llorar o dónde acudir a rezar o lo que crean oportuno hacer con su hijo.