Archivo de la etiqueta: maternidad

Nieve del AMANECER nuevo.

Llega ella, arrasando las lágrimas invernales que caen vadeando el frío que no termina de cuajar en la tierra árida.

Se menean trémulamente para hacerse hueco en lo vasto de la superficie de la urbe.

Mientras, la melosa música patea el corazón con rítmica cadencia, intentando con alegres chasquidos vitales de acordes rítmicos, revivir el momento.

En susurros íntimos cabalga por nuestros cuerpos predispuestos a la generosidad y riqueza de espíritu.

Puntadas en los remiendos de la sonrisa porque nos resistimos al principio a esa algarabía estacional.

De repente, ante esa belleza del momento, dejo de estrujar mi corazón encerrado hace tiempo.

Extiendo las manos abiertas para que el universo sepa que estoy esperando que llegue algo aún más maravilloso de lo que creí dejarme atrás.

Veo el amanecer navideño desperezándose preparado para el nuevo año y decido apoyarme en la vida , elegir subir por las escarpadas montañas de lo cotidiano y , en mi, nunca rutinario.

Recapacito sobre lo que realmente tengo y miro hacia el valle del que vengo trepando con nostalgia y le veo.

Soy consciente de que siempre ha estado ahí, incluso cuando no le conocía.

Desenmaraño el enigma de la vida que creé y que no me había dado cuenta que es lo que me sostiene, incluso lo que me hace seguir subiendo hasta la cima de la serenidad.

Había dejado de apilar los regalos de la vida, esos que se respiran y se sienten, por aquellos que me consumían.

Aunque el humo del olvido lo ahogaba todo, nosotros, juntos ahora, buceamos en el presente.

Estamos completamente desorientados , pero la luna ha sentido deseos de abrazarnos y hemos vuelto a ver el horizonte con ilusión.

No me puedo ir de ese pasado, sin embargo tampoco me puedo quedar y entonces retornan esos ruidos alegres tintineantes.

Ella ha llegado y yo sigo con la pegajosa manta de la nostalgia de ese pasado feliz vivido, respirando lentamente

Callo mi mente por unos segundos y empiezo a temblar desde abajo. Mi cuerpo sucumbe a los sonidos alegres y me voy desnudando de la congoja, de la tristeza, de los dulces recuerdos que pinzan mi corazón aun no sanado.

De repente me doy cuenta del calor del amor de mi hijo. Me siento abrumada, completa, estremecida y llena de felicidad.

Pelayo, eres el hilo de mi vida, el que me conecta con mi interior y el que me hace sentir que miro desde arriba las nubes de azucarados sentimientos que te abrazan y cuidan que seas feliz.

La navidad no me puede traer fantasmas, sino reyes dadivosos de regalos generosos que rebosen almas viejas y espíritus jóvenes

Escalé la fría montaña del dolor y ahora sólo camino por las cálidas lomas de la maternidad que me guarnecen del amor carnal perdido y me animan a volver a latir por lo que queda por venir.

Ahora logro oír los villancicos de felicidad que me enseñan el camino del Belén personal y sólo logro pensar en mi niño, que va creciendo y escondiendo en su cuerpo todas esas ilusiones que se tiene en la niñez.

Recapacito sobre los antiguos fríos días fuera y pienso en las cálidas noches dentro de nuestro hogar hoy , cuando estemos toda la familia.

Discutiremos, nos reiremos, nos diremos verdades crueles y ocultaremos “TE QUIEROS” sentidos.

Estaremos aquí viviendo el momento porque no sabremos quien no estará el año que viene.

Sé lo que necesito estas navidades: PELAYO “All I want for Christmas is you” (Todo lo que quiero por Navidad eres tú)

Te quiero , cariño ¡¡¡ FELIZ NAVIDAD

Os deseo de corazón a tod@s que paséis unas navidades tranquilas, porque felices depende de lo que hayáis elegido. En mi caso, este año, elegí no disfrutarlas sino GOZARLAS.

Para aquell@s que perdieron a alguien este año, les animo a que compartan amor porque la tristeza te arranca a mordiscos todo lo bueno que tienes para los que quedan.

Tengo organizado un viaje sanador sola que ya os contaré cuando vuelva de mi liberadora aventura.

Aquell@s que sabéis que OS QUIERO, os lo vuelvo a repetir, que estoy ñoñona
Aquell@s que se han portado mal, sólo les deseo que el alma les reverbere eternamente y no les deje descansar
y aquell@s que ni fu ni fa, pues eso que ni fu. ni fa, no hay nada más aburrido que lo inocuo.

JINGLE BELLS , JINGLE BELLS all the way… y así me despido con mi canción preferida de Navidad ALL I WANT FOR CHRISTMAS IS YOU¡¡¡ (PELAYO)

Mamá, ¿Por qué no eres como las demás?

FullSizeRender (4)Tengo que confesar una cosa que últimamente me martiriza, porque es uno de mis secretos mejor guardados: Pertenezco al club de Las Malas Madres, uffff me siento mucho mejor, ahora que sólo lo comparto con vosotr@s .

Me da pudor reconocerlo, pero ahora sé que no puedo hacer nada por cambiarlo, así que mejor verbalizarlo y de este modo encontrar a otras “malas madres” que se sientan como yo.

Hace tres años un blog norteamericano llamado  Her Bad Mother se situó entre los 25 más influyentes  y , aquí en España, Laura Baena también puso en marcha un blog en el que ironizaba y compartía los sinsabores de la maternidad. Ambos, además de otros tantos blogs no buscaban el perdón o la comprensión, ni intentaban enmendarlo, su única intención era demostrar que no estamos solas y sobre todo que no somos pocas. ¿Por qué ha sucedido esto? Porque en EEUU y luego en otras partes del mundo estaba creciendo mucho un movimiento llamado New Momism, que lidera la corriente de que lo más importante que puede hacer una mujer es la maternidad.

A mí,personalmente , me sobrepasó, no la maternidad en sí, sino lo que yo esperaba de MI ante ella. Me divorcié cuando mi hijo tenía 18 meses y fue muy duro ser la madre que todos deseaban que fuera, porque siempre sentía como la sociedad, mi ex marido o mi entorno criticaba mi forma de actuar o de “ser madre”. Por lo que mi sentimiento de culpabilidad me hizo buscar otras mujeres que se sintieran como yo y ¡vaya ,si las encontré¡.

Me di cuenta de dos cosas principalmente, una que no hay ni malas, ni buenas madres, cada una hace lo que puede y que si esa maternidad se lleva en pareja, hay siempre que pensar que también hay una paternidad, es decir que son dos, entonces vayamos a equilibrar. Otra cosa que me di cuenta es que nadie te juzga tanto como TÚ misma, así que no malinterpretes o no des importancia a los comentarios de “otros” que nunca saben realmente la relación que tú tienes con tus hij@s, ni los sacrificios, ni los cambios que has hecho  para adaptarte a esa nueva situación o sobrellevarla cada día.

Menos a mi hijo, que ya llegará, se me ha olvidado de todo, meriendas, playeras para el entrenamiento (ha tenido que entrenar con zapatos), fiestas que estaba invitado, no ponerle calzoncillos después de ducharle.  Incluso muchos días he llegado tan cansada que no he podido leerle cuentos, otros le he sacado de casa tarde para llevarle conmigo a mi trabajo (actos o eventos) durmiendo en el cochecito,  se me ha olvidado firmarle los exámenes, o que llevara a clase cosas que nos han pedido insistentemente los profesores.

Muchas noches no he podido dormir y algunos días he llegado a llorar, por el desasosiego y siempre preguntándome ¿estaré haciéndolo bien?

La primera vez que mi hijo que dijo: Mamá, ¿ Por qué no eres como las demás? No supe que decirle y me sentí fracasada, mi hijo se había dado cuenta que siempre iba a todas partes con prisa, que le llevaba en lugar del parque a la compra, que se me olvidaban muchas cosas y que acababa tan cansada que a veces no le podía ni bañar.

Aunque definitivamente no soy una madre perfecta,  le pongo todo el empeño. Me he dado cuenta que olvidar cosas banales no es importante, lo que sí  es primordial es estar con ell@s siempre en sus mejores momentos, animándolos y disfrutando: ir a sus partidos, compartir días de cine, fines de semana con la familia en el campo o en la ciudad, formar parte de su entorno social y escolar, etc. Pero, por supuesto, que sientan que en los momentos menos buenos, estarás siempre a su lado para lo que necesiten, sin evitar que aprendan que la vida no es sólo divertirse.

Yo llegué a un acuerdo con mi hijo, le dije que mamá necesitaba sus momentos, sus ratos libres y estar con sus amigas o su pareja, para poder ser sentirse bien y hacerle a él más Feliz y así ha sido.  Hemos aprendido todos en la familia como repartirnos esos momentos, los malos y los buenos, buscando cada uno su espacio propio.

Creo que en la tarea de ser madre es en el único trabajo que la suma de todo es infinitamente peor que ir restando cosas. Somos una generación que nos sentimos culpables por no representar el rol de nuestras madres y abuelas porque deseamos otras cosas, queremos crecer profesionalmente y personalmente, de tal forma que se hace muy duro cuando vas sumando, tareas de la casa, administración, trabajo, niños y cuando acaba el día te das cuenta que TÚ no estás en esa lista diaria de tareas a realizar. Sumado a todo esto también está que realmente no sabemos delegar, ni compartir tareas, nos creemos en la posesión del bastón de unión de la familia, por lo que ¿cómo no vamos a sentirnos “malas madres” sino sabemos restar tareas?

Yo ahora que lo he confesado con tod@s vosotr@s me siento mejor y os prometo que seguiré siendo del club de las malas madres, no con orgullo, pero tampoco con resignación simplemente porque es como es. Lo que sí haré a partir de ahora es compartir más, delegar más y sobre todo hacer cosas que me proporcionen bienestar personal para ser mejor persona y contagiar de esa felicidad especialmente a mi hijo.

Se despide una madre que aprende cada día.

Pd: Acabo de darme cuenta que no he puesto en la mochila de mi hijo las meriendas de hoy.

SI TE SUSCRIBES A ESTE BLOG , PODRÁS GANAR UN SPA PARA DOS PERSONAS. Introduce tu correo y cuando se confirme la suscripción entrarás en el sorteo.