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¿ Chichaplus o Gordibuena ?

gordibuenaLlevo 20 años a dieta, rebañando o chupeteando el caldillo de la triste ensalada que con una sola cuchara de aceite he aliñado. Ahora resulta que lo mío no es tener chichaplus, sino ser gordibuena y encima estoy de moda. No mis curvas, que también, sino mi actitud.

A parte de la política, no suelo ser muy gregaria, pero ese club, me gusta, la verdad es que me siento identificada. Al menos a las gordibuenas, se nos presupone, salud, simpatía, actitud y sobretodo confianza en nosotras mismas, ya no nos importa mostrar  con rotundidad nuestro cuerpo.

Ahora bien, aún me quedas cosas por superar para ser miembro de pleno derecho. Si somos las que rozamos la media, ni tan esqueléticas ni tan obesas, (esto sí que podría suponer enfermedad) y representamos a la mayoría de las mujeres, ¿Por qué cuando vas a comprar ropa desde tu L  hacia abajo hay una M, S y una XS y hacia arriba sólo queda la XL. Es muy frustrante. A veces también tengo retazos de falta de autoestima cuando me miro en el espejo y pienso ¿Por qué somos dos en este cuerpo?

Realmente creo que más que de físico, es una cuestión de la forma de mostrarte, de cómo te lo tomas a pesar de algunas miradas despectivas, o insinuaciones constantes o incluso cuando  explícitamente  te lo digan.

Ahora bien, los caballeros en la actualidad lo tienen más complicado, si las mujeres llevamos años supeditadas a estereotipos de extremada delgadez, que sólo se podían ver en anuncios publicitarios o en la televisión y soportando apelativos bastante crueles. Ahora que la frivolidad también ha llegado a vuestro campo, debéis prepararos para lo que os espera, la calva y la tripa fofa ya no se lleva. No echéis la culpa a la edad, ni al haber dejado de fumar y ni siquiera al “vivir bien”, porque eso no tiene nada que ver con lo sano. Habéis pasado de:

Los manidos y algo antiguos Metrosexuales: son hombres que están exageradamente pendientes de su aspecto físico, por lo general son delicados, adinerados, viven en las grandes ciudades y adoran profundamente los productos de vanidad masculina. Se depilan el cuerpo, perfilan cejas, y se tiñen. Adoptan la estética gay, aunque no tienen por qué serlo.  Icono David Beckham

A los Retrosexuales: Es el metrosexual que ha crecido, llega a los cincuenta, pinta canas y empieza a encontrar un regusto por mostrar una arrolladora personalidad. Icono  Hugh Laurie (Dr. House)

Una versión parecida  a los anteriores son los Ubersexuales: varoniles, elegantes y rudos. Combinación de los dos anteriores. Se cuidan sin excesos. Se sienten seguros y son muy carismáticos. No son especialmente narcisistas. Icono es George Clooney

Luego está el Lumbersexual: Primos hermanos de los Hipster,(véase post de Octubre 2015 HIPSTÉR-ica...) es el hombre que luce un estilo “leñador” (lumberjack). Camisas a cuadros, botas trekking, barba tupida y cierto desinterés por su aspecto, algo vintage. Se cree independiente y muy cool. Icono: Hugh Jackman (Lobezno)

Para acabar, por culpa principalmente de Ronaldo, está el Spornosexual. Ese “sporno” viene de la mezcla entre “sports” (deporte) y “porno”. Quiere ser deseado por su cuerpo, no por su cabeza, ni por su armario, porque siempre se luce sin ropa. Ha nacido en las redes sociales, coleccionado me gustas en Instagram.  Es un hombre anónimo que se hace fotos frente al espejo hasta el punto justo para no ser censuradas. Le encanta el gimnasio (sino como iban a conseguir esos cuerpos), marca músculos que el resto de los mortales ni siquiera sabemos que existían, está especialmente obsesionado con su trasero, que lo exhibe sin pudor y lo cuida con esmero.  Es carne de cañón del género televisivo  reality show. No tiene miedo al contacto con otros hombres, (homoerotismo), llegando a ser ambiguos muchas veces con este tema.  Lo más importante donde el metrosexual se encontraba guapo, el spornosexual se encuentra deseable. Si pudiese, se acostaría consigo mismo.

Así que vosotros, sí que lo tenéis crudo con este elenco de encorsetamientos. Lo bueno de este cambio de roles, es que a las gordibuenas no sólo se nos presupone un tipo de físico, sino que va a acompañado de una autoridad mental, confianza en una misma y una forma de ser positiva. Está exento de etiquetas banales, lo que me complace, porque es la primera vez que el Dios cruel de feminidad no pasa por asfixiantes reglas estéticas y valora tanto la belleza interior como exterior.

Aunque seguiré cuidándome, por salud, no tendré ningún complejo a la hora de declararme gordibuena forever o su versión más vulgar chichaplus.  A ver cuantos de vosotros podéis superar ahora esos iconos masculinos y vuestro sometimiento a esta cruel estética, en la que lo importante no es lo que vales sino lo que muestras y compartes. Este rollo tan moderno voyeaur, que nada tiene que ver con lo de “compartir es vivir”, sino más bien “gozar.”