Devolución CÓSMICA del bien recibido

Llevo años aportando económicamente a diferentes ONGs. Siempre dependiendo de mi disponibilidad pecuniaria aporto más o menos. Aparte de esto, siempre he sentido cierta atracción por la “Acción voluntaria local”. Quizás porque pienso que he tenido mucha suerte en la vida y que todo lo que te entrega el universo hay que devolverlo. Aunque pueda parecer paradójico después de todo lo que me ha sucedido especialmente el último año, yo no decaigo y sigo queriendo aportar lo que me ha entregado, sin embargo como el universo me pilla un poco lejos prefiero hacerlo a la sociedad cercana.

Cuando era más joven, me producía mucha ternura la gente mayor. En aquel entonces vivían mis abuelos con nosotr@s y constantemente pensaba que era una bendición por lo que nos aportaban emocionalmente y por el equilibrio vital que nos ofrecían. También pensaba que para ellos el sentir amor, admiración y complicidad con l@s niet@s hasta el último minuto de sus vidas, les proporcionaba un buen regusto para lo “siguiente”. Así que imbuida en estas disquisiciones, me dio por pensar que no todos los “abus” tenían esa suerte y me apunté a la Cruz roja en mi ciudad para poder ejercer de voluntaria para estas personas mayores. Lo que aprendí de ese tiempo es que el problema de algunas personas mayores, los que están solos principalmente, es que se instalan en la DESESPERANZA, porque ell@s piensan que se van a morir pronto, lo cual es cierto, sin embargo pierden las ganas de disfrutar hasta el final. Van perdiendo su físico y también su corazón. Personalmente creo que la ausencia de esperanza es una de los peores sentimientos, porque se atornilla a tu cuerpo y se enrosca sin apenas posibilidades de arrancarlo. A los niñ@s, por muy mal que lo hayan pasado siempre les puedes hacer ver que queda mucho tiempo para cambiar su situación.

Luego, en mis etapas profesionales, de una manera u otra siempre he estado vinculada a lo que ahora se llama Filantropía Corporativa Estratégica y Gestión de la Diversidad. Las empresas se han dado cuenta que hoy en día, la filantropía es conveniente por motivos estrictamente egoístas: la propia supervivencia empresarial y la pura obtención de beneficios. Las sinergias creadas con la comunidad en la que te encuentras beneficiarán a ambos. Otra cosa no menos baladí, es que con la incorporación de este objetivo a tu empresa lograrás atraer a emplead@s a quienes no sólo les preocupa mejorar su situación personal, sino también la de la comunidad, con una motivación muy elevada. Estos emplead@s van sembrando una dinámica positiva en el lugar de trabajo con firmes principios morales. Esos trabajador@s “felices” son más productivos generando en las empresas mejores resultados. Se trata de un “círculo virtuoso” que todas las empresas pueden y deberían poner en marcha.

Desde hace unos meses impulsada por esta necesidad de “devolución cósmica del bien recibido” encontré a través de LINKEDlN un proyecto apasionante que conjuga mi necesidad de “prestación de un servicio a la sociedad”, con mi “expertise”. Este voluntariado tiene relación con colectivos muy delicados que aglutinan un popurrí de diferentes perfiles y que son personas que que se hallan en un momento horrible de sus vidas, por situaciones que se desencadenaron hace tiempo y no pueden o no saben salir de ellas pero que tienen un verdadero deseo de hacerlo. Están preparadas mentalmente para ello. Este proyecto les ayuda pero no desde la compasión o el victimismo sino desde el principio de que para “normalizarse” y volverse a introducirse en la sociedad hay que hacer lo mismo que el resto y sobre todo esforzarse por ello.

El proyecto es http://blog.fundacionmontemadrid.es/accion-social/mentoring-for-job-proyecto-la-insercion-socio-laboral-personas-sin-hogar/

Por haceros un resumen: consiste en ejercer de coach laboral de manera individualizada para colectivos en exclusión social que no saben cómo empezar a introducirse en el mercado laboral. Con problemas de brechas digitales, falta de empoderamiento, miedos a la “aceptación”, etc. Sumado todo ello a la mochila vital que cada uno trae. Si ya lo tenemos difícil aquellos que estamos dentro de esa sociedad organizada, imaginemos los que de alguna manera se descolgaron. Volver a ella les cuesta mucho.

Personalmente opino que en parte porque se les habituado a depender demasiado de los recursos y no se les ha mostrado cual es el “atajo” para llegar a punto de salida del que todos salimos. Cuando estas en una situación de casi marginalización tus recursos los hallas en los medios proporcionados por la administración o por algún tipo de asociación, fundación etc de carácter social. Y casi siempre a través de la “protección”. Sin embargo este proyecto ayuda a la “normalización de estas personas, entendiendo por normalización el aprendizaje de cómo hacer lo mismo que aquell@s que ya están ahí. La diferencia clave está en la atención individualizada.

La labor de la fundación Desarrollo y asistencia es increíble. Os dejo su web: http://desarrolloyasistencia.org.

La directora del proyecto María Roldán tiene una vitalidad, un empuje y un pragmatismo que enriquece el trabajo de la fundación de manera increíble. Personalmente estoy aprendiendo tanto con ella, que a veces pienso que estoy más ilusionada que los usuarios del programa.

L@s compañer@ son magníficos profesionales de los RRHH con una intensidad de trabajo que han convertido nuestros encuentros en verdaderos foros de aprendizaje en la “Gestión de personas”.

L@s que nosotr@s llamamos “Usuari@s”, están tan motivados y tan destrozados por las vidas que han sufrido que no vivido, que es maravilloso la sonrisa con la que te reciben cada vez que te ven, animándote a dotarles de todas las herramientas posibles para que encuentren de nuevo su lugar en esta tremenda sociedad. Ell@s con un esfuerzo titánico trabajan en sus puntos débiles, proyectan sus puntos fuertes y sobre todo te aportan una visión de las cosas completamente diferente. Nosotros les abrimos las puertas de un nuevo mundo, pero ellos se encargan de que disfrutemos del paseo una vez dentro, porque hace un tiempo que ya no nos paramos a observarlo.

Dice la página oficial del voluntariado en España que “la acción voluntaria, es el resultado de una libre elección, es una opción ética, personal, gratuita, que no espera retribución o recompensa”. Hubo una investigación de científicos de la Facultad de Educación y el Departamento de Psicología la Universidad de British Columbia (Canadá), que mostró que la actividad de voluntariado es buena para el corazón, incluso a una edad temprana. Los investigadores, cuyo trabajo publica la revista JAMA Pediatrics, analizaron a estudiantes del centro de la ciudad de Vancouver en dos grupos, uno que realizó actividades de voluntariado regularmente durante diez semanas y otro que estaba en lista de espera para ser voluntario. Los científicos midieron su índice de masa corporal (IMC), inflamación y niveles de colesterol antes y después del estudio, además de evaluar la autoestima, la salud mental, el humor y la empatía de los estudiantes. El grupo de voluntariado, que pasó una hora a la semana de trabajo con niños de primaria en programas tras la escuela en su vecindario, después de diez semanas tenía niveles más bajos de colesterol e inflamación y el IMC más bajo que los jóvenes que estaban en lista de espera para realizar labores de voluntario. Los voluntarios que mostraron los mayores incrementos de la empatía, la conducta altruista y salud mental fueron los que también registraron mayores mejoras en su salud cardiovascular.

He de confesar que mis razones para ser voluntaria no han sido siempre altruistas, que parte de mi necesidad de formar parte de este tipo de organizaciones nace de la curiosidad de comprobar si los recursos que se destinan a estas personas son útiles de verdad. Es decir, si los tan manidos discursos políticos de responsabilidad social sirven para algo. La verdad es que no estoy completamente de acuerdo en cómo se distribuyen o ejecutan estos programas o estos presupuestos. Creo que se necesitan más organismos que realmente organicen estos recursos desde un punto de vista empresarial y cuyo retorno del capital no sea crematístico es decir dinero sino de consecución de objetivos que se puedan medir. Por ejemplo este voluntariado “Mentoring for a job” se pueden medir en el porcentaje de los que se incorporan al mercado laboral, los que consigan trabajo efectivo. Pienso que la solución no es la dependencia vitalicia que se crea sino que el secreto está en entender que tod@s podemos llegar a una situación así en la vida y que se puede salir con la tutela económica de los “servicios sociales”, pero sobre todo con la ayuda en el empoderamiento de estas personas y en el aprendizaje sobre cómo gestionar los recursos ofrecidos.

Estas personas han sufrido muchísimo, con entornos muy complicados y much@s de ell@s una vez fueron nosotr@s. Por eso evidentemente no hay que culpabilizarles, que es lo que solemos hacer, sin embargo tampoco la solución está en sentir compasión y tutelarles de por vida sino en mostrarles las alternativas que tienen y que sean ell@s quienes las elijan.

Para terminar decir que se necesitan VOLUNTARI@S en este proyecto “Mentoring for a job”. Animo a que todas aquellas personas que estén relacionadas con áreas de los RRHH o gestión de personas se apunten a este proyecto porque entre tod@s es más fácil.

Mientras termino de escribir este blog, mi “usuario”, es decir la persona que estoy mentorizando ha conseguido un trabajo. Estoy muy orgullosa de él y contenta porque los esfuerzos de ambos se han visto recompensados.

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Techos, suelos y guetos “ROSAS”

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Se acerca el día 8 de Marzo que es la conmemoración del Día Internacional de la mujer trabajadora. Es una fecha que crea mucha polémica entre féminas que están hasta las narices de que las pregunten la razón de que exista un día de la mujer trabajadora y no del hombre trabajador y los varones que se quejan precisamente de eso, que nunca han gozado de un día que conmemorare ese trabajo de ellos .

Esta celebración podría ser una tontería si no fuera porque lo único que quiere aportar es una reflexión al menos una vez al año de cual es esta situación, especialmente en nuestros “países” en los que se hay instaurado un sistema de privilegios a través del “estado de bienestar” que hacen complicado que aflore lo que se esconde en la cotidianidad laboral.

Es verdad que hemos llegado a este punto, en el que hemos conseguido igualdad en derechos, pero la aplicación de los mismos está viciado y existen demasiados condicionamientos sociales y una cultura machista subyacente que complica que esa igualdad legal sea real.

Nos queda mucho, aunque menos, porque hemos dado grandes pasos. Por esa razón no debemos olvidar cada año todo aquello que se ha conseguido, felicitándonos por ello para luego ponernos a trabajar en lo que aún queda.

Me imagino que tod@s vosotr@s estáis familiarizados con los términos que os voy a detallar y que reflejan cual es la verdadera situación de la mujer en el entramado laboral. Definen de forma metafórica las barreras invisibles que aún tenemos las mujeres en este competitivo mercado laboral, que se ha convertido, aún más si puede, en un entorno agresivo y perverso con la llegada de la crisis. No hay ningún tipo de victimismo en la exposición de esta realidad, sin embargo si que creo que es necesario que seamos conscientes de que existen .

Techo de CRISTAL : Bajo el imaginario social patriarcal, nosotras realizamos mejor unas tareas “estereotipadas” que otras. Nosotras cuidamos, dialogamos y pensamos en las personas que nos rodean. Estos estereotipos tienen múltiples incidencias: por una parte, convierten a las mujeres en “no-elegibles” para puestos que requieran autoridad y ejercicio del poder. También sucede que si nos mostramos como ellos: Ambiciosas, con carácter, fuertes, seguras de nosotras mismas etc nos tildan de masculinizadas y también nos penalizan profesionalmente.

El Techo de cristal se refiere a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional para ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad.

Se relaciona con el número de personas que hay en cada empresa en función del género, en las diferencias para ir escalando a nivel profesional dependiendo de si eres un hombre o una mujer, además del diferente salario que perciben según el sexo. Y, por último, si esos problemas aumentan o disminuyen en función del nivel en el que nos encontremos. Existe una división sexual del trabajo, valorándose los puestos de forma desigual, minusvalorando de forma sistemática aquellos asociados a las mujeres. Estas barreras, que a menudo no son de cristal sino más bien de cemento, no desaparecen por sí solas.

Suelo ESPONJOSO: El suelo o piso pegajoso se refiere a las tareas de cuidado y vida familiar a las que tradicionalmente se ha relegado a las mujeres. Se refiere al trabajo maternal, conyugal y doméstico, los cuales imponen una ‘adhesividad’ a las mujeres, que les cuesta trabajo salir a realizar una carrera laboral, a las responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico acaban recayendo sobre las mujeres. Las posibilidades de ascenso de la mujer se ven disminuidas por el hecho de que al tener que hacerse cargo de sus familias, no pueden aumentar su formación con cursos fuera del horario laboral, tienen más dificultades para asistir a reuniones o comidas de empresa, etc. Se quedan atrapadas con los lazos de los afectos que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar. Salir de este “espacio natural” es un obstáculo para su desarrollo profesional. Existe mucha presión dentro de la pareja, en la familia y en la sociedad para hacer creer a las mujeres que son las principales responsables del cuidado. El sentimiento de culpa y las dobles jornadas dificultan su promoción profesional, tal y como está configurado el mundo empresarial masculino.Este concepto también está relacionado con el famoso “equilibrio” de trabajo dentro y fuera de casa, tan complicado de mantener para muchas mujeres. Muchas de ellas terminan rechazando ascensos o reduciendo jornadas para poder seguir haciéndose cargo de sus “responsabilidades domésticas y familiares”.

El techo de DIAMANTE es un término acuñado por Amelia Valcárcel en su libro ‘La política de las mujeres” Se refiere al hecho de que, en la sociedad patriarcal, el hombre sea un “objeto de aprecio” y la mujer un “objeto de deseo”, subordinándola así a una situación en la que el hombre perpetúa su poder. El resultado es que se merma la autoestima de las mujeres para avanzar profesionalmente a puestos de responsabilidad e impide que se valore a las mujeres por criterios estrictamente profesionales

Gueto de TERCIOPELO: Que define sectores profesionales y laborales que se feminizan y acaban considerándose trabajos aptos para mujeres. Lo que inmediatamente conlleva a una reducción salarial, empeoramiento de las condiciones laborales y dificultades de ascenso, aún cuando haya hombres que lo desarrollen.

Dicho esto, como este fin de semana fueron los carnavales pensé que me quedaría bien  el disfraz de “cuentista reivindicativa” y por eso me dispongo a enviar un relato corto que describe de manera literaria lo antes expuesto. Ya me diréis si os ha gustado…

Altos tacones para un mundo asalmonado

He logrado robar un latido al tiempo, ni siquiera sé cómo lo he hecho, pero he conseguido llegar donde ellos, con este salto y mis tacones. Todo parecía un sueño abrazado por un halo místico.

Cuando desperté estaba en un lugar onírico de tonos rosados y cálidos que peinaban mi cuerpo. Sentía como si ya hubiese estado allí, pero en otra época del año. Todo me recordaba algo, una especie de deja vú se derretía en mis pensamientos que zigzagueaban por mi mente buscando su origen.

Sentía los brazos y las piernas dormidas, cómo si hubiera estado atenazando mi cuerpo al saltar desde un puente hacia el vacío, sin estar segura de que la cuerda de sujeción funcionara. Tenía la boca pastosa y mi lengua se pegaba en la cavidad bucal mientras se deslizaba  intentando mojar mis labios, arrastrando su viscosidad.

Me desperté desorientada, no sabía cómo había llegado allí, ni qué hora era, ni siquiera sabía si era un sueño o realidad, porque mis pies no tocaban el suelo. Me deslizaba igual que las hojas con el viento cuando se posan con elegancia sobre el mismo. La sensación era tan placentera que ni pestañeaba, por si al moverme el ligero viento producido por el movimiento de mis ojos  me hiciera volver atrás….

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FELIZ 8 de Marzo para TOD@S.