¡Vaya añito!. Muchas emociones. Unas fantásticas, otras algo deprimentes. Todo intenso, como siempre, en mí. Y ahora llegando el final de año y recapitulando…
Cómo mola vivir¡¡¡¡
En algunas cosas me siento como la película de «Benjamin Button» , como si fuera rejuveneciendo; no por fuera, que eso, es más que evidente que no es así. Percibo que mientras mi cuerpo se va descompensando y las masas se desequilibran, con muchísima celeridad… mi ímpetu, fuerza, ganas de disfrutar y cierta frescura de los viejóvenes, se multiplica y me hacen saborear mejor la vida.
En el 2023, he retomado amistad con gente de mi otra era, por ejemplo mi grupo de Erasmus en Francia de 1993, madre mía¡¡¡¡ qué ilusión. He conectado con nueva gente: mi cuchipandi de Valencia/Moncofar. He reforzado lazos con mis amigas de toda la vida. He forjado nuevas amistades, como las de la Resi» y otras que han ido llegando en estos últimos años que estuve limpiando mi casa de la amistad. He vecineado mucho con la buena gente de mi “urba”. También alguien me ha roto el corazón y a otros ha sido un verdadero placer conocerles. He aprendido, des-aprendido, llorado, reído. Lo que no he hecho mucho es cantar, no se me da bien y tampoco me gusta, así que, por lo menos, una asignatura me queda pendiente.
Cada año realizo un análisis de la gente que me rodea, a los que quiero cerca y a los que deseo bien lejos, y luego, analizo que tipo de persona soy para MÍ. Es un buen ejercicio, que os invito a que hagáis . Mirad el test:
¿Qué tipo de persona SOY ?
¿De esas que creen que los sueños llegan o que hay que perseguirlos ?
¿De los que creen que esos sueños se viven o que se comparten ?
¿De los que sufren todo el rato, o de los que discurren por la vida o quizás de los que simplemente la disfrutan o de los que los gozan intensamente, tanto el placer como el dolor?
¿De los que los absorbe o de los que contagia ?
¿De los que se esconden, de los que paran, de los que se enfrentan o de los que afrontan cada día?
Una vez analizado, repasa si te gustas o quieres cambiar algo…. ya verás como te sientes mejor una vez hecho.
Este año no voy hacerme promesas de cosas que sólo cumpliré al principio. Además ,como no fumo y practico deporte todos los días, y, casi siempre, estoy de buen humor, especialmente al despertarme; pues ya voy con ventaja en lo de promesas de principio de año. Tampoco tengo cursos pendientes, sí aprendizajes, pero esos son continuos. Lo que sí me he prometido, es seguir lo que siempre le digo a mi hijo(Pelayo, el amor de mi vida) : HAZ QUE LOS SUEÑOS, PESEN MÁS QUE LA VIDA¡¡. Así que seguiré mi propio consejo y los dos DESEOS que tengo para este 2024 los voy a lanzar al universo para que se conviertan en realidad. Ya los compartiré con vosotros…
Y ahora, aquell@s que os habéis preguntado el porqué del título del post, os cuento : APAPACHAR, en la lengua náhuatl, es una de las palabras más bellas del español de México más que dar un abrazo o expresar afecto, tiene una definición poética extendida en el imaginario de los mexicanos, que es “acariciar con el alma” y eso es lo que voy a enviaros a tod@s aquell@s que estáis en mi vida, UNA CARICIA EN EL ALMA, a modo de felicitación, para tod@s aquell@s que hayáis decidido quedaros en mi vida.
APAPACHANDO
Ahondando en esa búsqueda de la Libertad eterna que juego y conjugo cada día desde hace años.
Empapándome de la pureza de las emociones bellas que nos arrojamos aquellos que nos amamos en formas diferentes.
Recreándome en esa Maternidad que, mi hijo, me hace tan fácil de transitar, palpitar y emocionar.
Sincronizando corazones que sonríen al regurgitar amor sano, del que se rebosa cuando amas de verdad.
Levantando las manos para alcanzar la luna que promete noches fulgentes que harán brillar los momentos preciosos de tus noches duermevelas.
Apapachando el alma que adormecida ronronea de placer cuando te siente cerca, aunque sea digitalmente.
Este 2024 no olvides, Ahondar en la LIBERTAD, Empaparte en EMOCIONES, transitar la MATERNIDAD o PATERNIDAD, Sincronizar muchos CORAZONES, alcanzar la luna con tus SUEÑOS cada noche y sobre todo, todos los días APAPACHAR a las personas que quieres.
Os APAPACHO a tod@s. (A tí, Kadet, mi Tlajsoa, un Apapacho especial). SÚPER FELIZ 2024.
(Por favor, suscribiros a mi blog: LAS BURBUJAS DE KAROLA ( molesto poco que sólo publico una vez al mes, como mucho)
El otro día, una amiga me dijo que había conocido a alguien y que se encontraba en un buen momento vital , ella está divorciada, tiene 50 y tantos y comentaba que el chico que había conocido era perfecto para esta época de su vida: porque él vive en su mismo pueblo, la mitad del tiempo lo pasa con sus hijos, le ofrece planes de fin de semana cuando están sin niños, además el sexo es estupendo, conversación interesantísima y tienen la misma posición ideológica, por lo que no discuten tampoco de política , es decir, este tipo de relación, para ella, funciona a la perfección.
Yo le pregunté si estaba enamorada, si sentía mariposas, entonces, me dijo algo que me dejó pensando: — “No sé si estoy enamorada… pero es justo lo que necesito ahora… PAZ”-.y añadió -«no espero volver a sentir mariposas nunca, eso es algo de adolescentes»- y, casi riéndose, porque no se esperaba mi respuesta, me preguntó lo mismo. A lo que yo le contesté: – «nooooo, yo lo que quiero sentir son DRAGONES, fuego sostenido, no sólo chispas, intensidad, vida, emociones, aventuras, viajes, sexo brutal, amor eterno»- luego añadí: – «He pasado por la resaca emocional, por un divorcio gris, por la muerte del amor de mi vida, por guardar el corazón para que no lo destrocen, por convertirme en adulto funcional, por aprender a sobrevivir, sin embargo, sobrevivir no es lo mismo que vivir»-
Aquí viene mi reflexión: nos han hecho creer que el amor verdadero es el de adolescente, el que te hace temblar todo el rato espasmódicamente, porque te sientes inquieta, hasta insegura; el que te descoloca, en dónde no consigues ubicarte dentro de la relación, porque ocupas mucho espacio y el que DUELE por intenso . Y, NO, el amor puede ser muchas otras cosas, no tiene que ver con la edad, tiene que ver con lo que está dentro de ti, como lo percibes; Tiene que ver, sobre todo, con la conexión profunda de la otra persona; realmente el AMOR, en mi opinión, es algo que tu sientes, no es algo que te da el otro y si lo has sentido una vez – ¿por qué no vas a poder sentirlo más veces en tu vida? – Porque el amor no es como lo ven tus ojos, es como lo siente tu interior.
Llevo ya unos años, que percibo que todo esto de la “apps del Amor” pueden convertirse en un banquete emocional, a veces muy tóxico, quizás porque en el fondo es una especie de mercadeo de necesidades o de compañías instantáneas, sin embargo, dado mi optimismo eterno sigo buscando un espacio dónde el alma se pueda sentar a la mesa sin esconderse y el corazón se alce, se muestre brindándose rebosante de amor. Suena cursi, es que lo es, para estas tonterías del amor, lo soy, por eso me cuesta tanto enamorarme, porque yo quiero pack completo, con los dragones incluidos.
He aprendido mucho, ya son varios años. Al principio, todas aquellas veces que no me respondían, sentía el fuego del silencio en mi estómago, que me lo revolvía en un mejunje de emociones, muchas veces tóxicas y que, al vomitarla, no me dejaban mejor, sólo saciaban mi rabia momentánea. O incluso cuando me respondían con crueldad para hacer daño porque querían alejarse, notaba que su luz, esa que había estado brillando, en el fondo había sido yo la que yo la que la había transformado en un faro, para seguirles y cuando me arrojaban esas palabras notaba que se apagaba y era cuando me daba cuenta que no dependía de ellos, sino que el interruptor lo tenía yo.
En estas love apps, se da mucho el rollo “silencio”, que es aún más profundo que el ghosting. Creo que realmente el amor no es lo que pasa, es lo que creemos que estás pasando, es la historia que idealizamos en torno a un “él o ella” que sólo ofrece silencios y que tú aceptas como si, tácitamente, esa ausencia también significara algo. Después entendí que no era el amor lo que dolía, sino la historia que mi mente inventaba en sus silencios.
Otras veces, una vez pasado el filtro de pasarnos el teléfono o el insta, cuando no me llamaban o me dejaban de seguir, después de haberme ofrecido el mundo, era consciente de que no les importaba, entonces, me sugestionaba con la idea de que el no importarles, pesaba más que su ausencia.
Es verdad que esa conversación, con mi amiga, me hizo darle una vuelta a todo y se me fue la cabeza… empecé a pensar que el AMOR también se registra, no en una libreta, ni en las notas del móvil, ni tan siquiera en un diario secreto, sino que lo hace en el cuerpo, en los pliegues de la vida, en los recovecos de la mente, en los regueros del corazón, en tu yo entero, el físico y el místico. Cuando descubrí esto, me dije, -voy a intentar analizar todo lo que sucede en torno a mí sobre la experiencia del AMOR y descubrí una teoría cuántica llamada el “entrelazamiento cuántico”, también llamado a veces “acción fantasmal a distancia”, un concepto de la física cuántica que incluso Einstein llamó “espeluznante” (spooky).
-¿Y, qué coño es esto? -. En física cuántica, las partículas no tienen propiedades definidas hasta que se miden; esto se llama superposición. Cuando dos partículas están entrelazadas, sus propiedades quedan correlacionadas sin importar la distancia que las separe, fenómeno conocido como acción fantasmal. La medición de una colapsa la superposición y determina instantáneamente el estado de la otra. No hay conexión física clásica; ambas forman un estado único desde su origen, mostrando que la realidad cuántica es un todo conectado y no completamente separable.
Sin embargo, la pregunta es : «¿Cómo pueden seguir conectadas, aunque estén súper lejos?»La conexión no es física en el sentido clásico. No hay un hilo invisible ni “ondas que viajan” , la correlación se mantiene porque el sistema completo ya está definido como un solo estado. No están «conectadas «porque se amen o tengan telepatía, lo están porque su estado cuántico fue creado como uno solo. El universo conserva esa correlación.
-«Entonces,¿ esta conexión es la misma que con el amor?» – «¿Existe ese hilo mágico que nos conecta con otras personas?»-
Uffff, me explotó la cabeza y me auto convencí que sí que se podía trasladar esta teoría metafóricamente al AMOR: -¿Y si no se tratara de encontrar “a alguien que me complete”, sino de reconocer una conexión que ya existe en otro nivel, es decir, no como destino mágico, sino como una especie de alma predeterminada en sentido literal. Sería algo así como una conexión profunda e inevitable.-
Enlazándolo con las apps, muchas veces el amor funciona como un sistema de selección: perfiles, filtros, compatibilidades, CONSUMO EMOCIONAL. Pero el amor, cuando es auténtico, no se comporta como un producto intercambiable, es una relación, un tejido conectado, tal vez en el plano humano, sea nuestra forma más profunda de experimentar la conciencia de que no estamos hechos para vivir como unidades aisladas, sino como parte de un entramado. Es decir, no significa que exista un “alma común” científicamente demostrable, sino que puede entenderse como una forma de entrelazamiento emocional, convirtiéndose en la experiencia humana de conexión profunda, algo que podemos sentir y practicar todos los días.
Cuando dos personas se encuentran de verdad, no se “unen” solamente, ya no son dos historias aisladas, forman un tejido común. El tiempo deja de ser una línea rígida. La distancia deja de importar. Es decir, que yo, personalmente, creo, profundamente, que sí que existe el AMOR CUÁNTICO, no el que te desestabiliza, sino el que te conecta, no el que te convierte en guiñapo vital, sino el que te expande, no el que te obliga a esconder el corazón, mas bien, el que te permite mostrarlo;
Por eso no quiero conformarme con cualquier cosa. No quiero un amor de cortesía. No quiero asepsia emocional. No quiero sexo vacío. Quiero fuego consciente que no queme, sino que ilumine, quiero intensidad que no me desorganice, sino que me expanda, porque el amor, como el universo, no es lineal, es relacional, es cuántico y eso no tiene edad. Sin embargo, a veces, en ese intento de protegernos, guardamos el corazón demasiado tiempo. Lo escondemos; lo volvemos prudente; lo hacemos adulto funcional y enamorarse empieza a parecer un riesgo innecesario.
Concluyendo: en este montaje de una nueva ARQUITECTURA EMOCIONAL que es algo mucho más profundo que las mariposas, fui consciente de que cuando el amor llega así, no solo compartes el presente, compartes la historia, compartes la memoria, compartes la proyección; es una conexión que atraviesa dimensiones. Yo, personalmente, no quiero un amor que me devuelva a la adolescencia, sino que me encuentre en la MADUREZ...
Gracias por seguir en esta comunidad siendo una burbuja más, os anuncio que estoy preparando mi próxima NOVELA, si os suscribís a mi blog os enviaré algún trocito y así podremos compartir CONEXIÓN…
La belleza del ocaso ardiendo te enseña que, hasta en lo que está por terminar, hubo llamas, hubo pasión, hubo amor.
Así que piensa que cuando la vida se te va yendo, NO se apaga, ARDE fundida en todo lo que se VIVIÓ
En el año 49 A.C. Julio Cesar decidió cruzar el Río Rubicón, algo que era ilegal, porque según las leyes romanas, los generales tenían prohibido entrar en Italia con tropas armadas, por lo que cruzarlo era un acto de declaración de guerra civil contra el Senado y el pueblo romano.
Al cruzarlo, César, pronunció la célebre frase «Alea iacta est» («La suerte está echada»), y desde entonces, «cruzar el Rubicón» se ha convertido en una expresión para indicar que se ha tomado una decisión irrevocable.
Se dice que el río se llama Rubicón porque transita en aguas arcillosas que dan una tonalidad al agua rubí y ¿sabéis lo que simboliza ese color? Culturalmente se vincula al triunfo, a la fuerza, al poder, a la protección, prosperidad y confianza; también a la sangre y al corazón, es decir a la ENERGÍA VITAL, a la PASIÓN y al AMOR; precisamente el rubí es la piedra del amor.
Así que, hoy, enero del 2026, estoy en ese punto de no retorno, dónde soy consciente de que voy a tomar decisiones irreversibles que tendrán consecuencias significativas, sin embargo, estoy segura de que serán positivas para mí.
Me acabo de dar cuenta que llevo un año sin escribir en el blog, realmente, no lo dejé, sólo lo puse en suspenso hasta nueva orden, igual que hice con mi cuerpo y sobre todo con mi alma.
No sé si os ha pasado, pero a veces notas que estás tan rota, que ya ni con remiendos en el alma o parches espirituales, ni siquiera con costuras de cariño puedes ponerte las prendas de la dignidad, de la belleza, de la entereza. Es cierto que, desde hace un tiempo, sostengo dolor, que no es más que responsabilidad no otorgada, de esa de la que aflora per se, sin que haya necesidad, sin embargo, no la puedes evitar y aunque, a veces, asoma mi positivismo y siento que lo que me sucede es, simplemente, que no es que esté agrietada, es que me estoy TRANSFORMANDO en medio del fuego, es decir, únicamente estoy deshilachada, aunque sigo avanzando.
La vida a veces te empuja a cruces de caminos que no pediste. Ha sido un año revoltoso kármicamente, en alguno de los ambientes que me rodean lucho contra sombras que no me pertenecen, sin embargo, me atemorizan hasta tal punto que bloquean esa lucha por lo justo, lo equitativo, la VERDAD. Un parte de mí ya aprendió a vivir sin el abrigo al corazón que me regaló el amor de mi vida, por ello, en esa faceta, estoy tranquila y feliz, por comprensión, además, de aceptación. También ha sido un año en el que el equilibrio en la amistad es la rutina, están los que yo quiero y los que han decidido quedarse, así que este sostén, también está afianzado por completo.
Terminó el año y mi madre, mi raíz, mi origen, se ha apagado, de una forma tan cruel, consumida, poco a poco, suspiro a suspiro, tan lentamente que nos ha ido arrasando durante los siete días que estuvo aferrándose a esa vida de olvido que vivía, desde hace demasiados años. Su cerebro estaría muerto, pero su tremendo corazón insistía en seguir latiendo con una cadencia de infinita fuerza, con un paso extravagantemente rítmico. El haber pasado esos últimos días junto a ella, deseando que se muriera, con esa culpa por desear la muerte de una de las personas que más quieres es terrible, pero por otro lado el tener el honor de poder acompañarla y despedirte, eso te revuelve el alma y lo llena de agradecimiento.
He repasado una y otra vez los sentimientos que rodean a la muerte de otros, que no la tuya, que entiendo que será diferente, imagino que los de uno mismo siempre son más obscenos e irreverentes que los que afloran ante la muerte de otr@s , aunque los quieras con locura, no eres tú y, seguro, que eso los convierte en foráneos.
Todos ellos fueron fuertes, desordenados y tremendamente contradictorios, vamos que un reflejo exacto de cómo soy yo, Intensidad en pura esencia. Intenté reconocerlos sin juzgarme. Algo difícil, porque siempre me juzgo. No sentí ninguno de los típicos, nada de miedo, ni tristeza profunda, nada de culpa o rabia, tampoco incredulidad o confusión. Personalmente, gestiono el impacto de la muerte de otra manera, con una aceptación demoledora, rozando la frialdad, inmunizo mi mente contra ese posible dolor de la pérdida, definitivamente tengo una estructura mental más racional que desemboca en una aceptación profunda de la muerte, no es indiferencia, es puramente claridad. También soy de la creencia que la mente, a veces, entra en un modo de neutralidad emocional para poder sostener una situación dolorosa. Es una forma de estabilidad. No es que no sienta, es que estoy funcionando en el presente, en el aquí, ahora. Cuando no tienes nada pendiente con esa persona, cambia mucho la experiencia. No tengo esa sensación de que “me faltó decir o hacer”, eso suele traer mucha paz interior, la culpa o los asuntos no resueltos son los que suelen hacer a las personas explotar emocionalmente; yo no los tengo y esa es la razón por la que todo sea más sereno. Pienso que es lo único que proceso con calma; tengo la gran suerte de mirar a la muerte con serenidad, sin culpa, quizás me haga menos humana, sin embargo, entiendo la vida como es. El Amor no se mide por cuánto te derrumbas, sino por cómo has vivido ese vínculo y yo lo viví con un silencioso Amor inmenso, porque mi madre nunca pudo expresar amor ni con palabras, ni con gestos, no sabía, no podía, no quería. Sin embargo, siempre sentí su amor y orgullo más profundos en su mirada.
Esos días compartidos con mis hermanos, unos más que otros, también me han hecho reflexionar en como cada persona asume o consume el dolor y he sentido profundamente, sobre todo, la desolación de mi hermana pequeña, la tercera de nuestra estirpe, la que nació para quedarse en casa, o eso es lo que mis padres pensaron. Su sensibilidad y el rostro de sufrimiento de Virginia me conmovieron esos días y me hizo sufrir más por ella que por mi madre. Mi hermana tiene una belleza interior increíble, el problema es que nunca cree estar a la altura de nadie y menos aún de ella misma y no logra verse con los ojos con lo que la vemos la que la queramos. Ella estuvo junto a mi madre todo el tiempo, compartiendo conmigo la despedida a nuestro referente vital. Ahora la “orfandad”, sí que nos está costando gestionarlo, ya no tenemos ni padre, ni madre.
Mamá fue un referente de su época, nació pobre y se hizo así misma , se casó con un niño “pijo”, mi padre, trece años más mayor y vivió una vida plena; viajó, tuvo 4 hijos, acogió a un quinto, estudió de mayor, incluso empezó derecho, militó en el PSOE ( esto me da hasta vergüenza contarlo, jajaja) e impulsó la asociación Mujeres Progresista por la Igualdad (como feminista siempre sintió un fracaso mi militancia en la derecha, pobrecilla) junto a otra mujer maravillosa como fue Esperanza Rozas, que nos dejó también por un brutal cáncer que la consumió. Trabajó en la concejalía de la mujer varios años y ayudo a muchas mujeres en situaciones complicadas. Sin embargo, cuando se jubiló le detectaron Alzhéimer, hace 12 años y empezó su deterioro que culminó cuando mi padre falleció en el 2021, momento en el cual la tuvimos que ingresar en una residencia hasta que el pasado 5 de diciembre falleció cogida de mi mano (como sucedió con mi marido), algo que considero un regalo poder estar presente en la “no presencia”, en la partida, en el que “no te dejo, te espero, VIVE”…
Hasta ahora era de la creencia que el Alzhéimer sólo afectaba el olvido del que lo padecía, sin embargo, por algunas ausencias del día del tanatorio o la ausencia de llamadas posteriores pude comprobar que afecta también a los que una vez se cruzaron con ella, est@s fueron los mínimos, pero duelen por mi madre, porque mi gente, sí que estuvieron tod@s.
Ahora bien, las personas que nos quisisteis acompañar, os lo agradezco infinito y os quiero mucho por haber estado ahí, apoyándonos a mis hermanos y a mí, sobre todo por presentar vuestros respetos a mi MADRE.
Así que aquí sigo, no es fuerza, es FUEGO como el del ocaso, porque cuando la vida arde, te obliga a decidir: quedarte quieta o cruzar tu Rubicón, que es esa línea invisible que separa lo que éramos de lo que EMPEZAMOS A SER, Es ese momento en el que decides que ya no vas a vivir en la herida, sino en la cicatriz.
A mí el dolor no me rompe: me RECONFIGURA.
Tod@s los que leéis este blog sabéis que mi lema es: Health for my body, mindfulness for my mind, freedom for my soul, feelings for my heart, convirtiéndose en mi ancla, mi regreso, mi verdad más absoluta.
El amor no se acaba cuando la vida se apaga. El amor se queda. Cambia. Respira en ti en cada puesta de sol que miro, me recuerda que toda despedida guarda un lenguaje secreto de belleza y esta ha sido dolorosamente preciosa.
Acompañar a mi madre en su final es el Rubicón más grande de mi vida. No sabía que el amor podía doler así. No sabía que cuidar a alguien que se va era también una forma de volver a nacer. No sabía que verla arder suave, como una llama que no se apaga, hace que se transforme.
Y vuelvo a ti a mi blog, vuelvo porque este es mi lugar de verdad, porque escribir me ordena, me rescata y me recuerda quién soy: Soy feliz y me siento feliz. Soy libre y me siento libre. Incluso ahora. Incluso así.
Este blog fue siempre una burbuja de luz. Hoy quiero que sea también mi Rubicón, ese espacio para contar cómo se vive cuando todo arde y aun así eliges seguir viva. A veces la vida te arrasa. A veces te pone de rodillas. Te decepciona y otras te ensalza, te eleva, te magnifica, es decir, siempre hay un instante, una chispa, un latido que te invita a cruzar. Yo estoy cruzando el mío. Mi Rubicón no es cruzar, eso sería lo sencillo, mi Rubicón es cambiar el rumbo. Y tú que me lees, quizá también.
Mi universo emocional, terriblemente INTENSO, brutalmente SINCERO y fascinantemente HERMOSO me empuja, por esa razón vuelvo a este blog, para volcar lo que me pesa, para VOLVER A MÍ.
Así que sólo me queda deciros que Alea iacta est cruzad vuestro RUBICÓN , que os hará LIBRES.
Vuelvo a mi BLOG, vuelvo a MÍ.
FELIZ VIDA
(suscribiros a esta comunidad que burbujea buen rollo, sin dejar de navegar por la realidad y ,mientras, fantaseando con los BELLO DE LA VIDA.